El pasado día 3 de julio del 2018 se declaró el complejo arqueológico cordobés de Medina Azahara como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los restos arquitectónicos pertenecen a la época de Abd al-Rahman III y coinciden con el máximo esplendor de Al-Andalus y del primer califato omeya de Córdoba de principios del siglo X. El complejo palaciego sólo duró 70 años, ya que en el año 1010 sería destruido y abandonado debido a la guerra civil que terminaría con el califato en 1031. Su importancia histórica es crucial, ya que se mantienen los restos inalterados de influencias posteriores al quedar abandonado cuando todavía no había entrado otro tipo de gobierno ni cultura.

Breve Historia de los restos

El olvido de la ciudad musulmana de Medina Azahara tras la conquista cristiana dejaba un espacio histórico que comprende desde el tiempo prerrománico hasta el siglo XI, singularidad que llevó erróneamente a Ambrosio de Morales, cronista cordobés del siglo XVI, a pensar que se trataba de los restos de una ciudad romana. Poco después se iniciaría una literatura que nos lega decenas de leyendas e historias sucedidas en esta ciudad-gobierno, con base documental, pues se sabe que la construyó Abd al-Rahman III para establecer su sede de gobierno, una ciudad con un moderno urbanismo que sorprende, pero también dedicado a su favorita, con todos los ornamentos más elegantes de su época, matiz susceptible de relatos más legendarios. La traducción literal de Medina Azahara es  “Ciudad Brillante”.

Estado de conservación de los restos

A mediados del siglo XIX los restos arqueológicos de Medina Azahara estaban en un lamentable estado pues apenas se dibujaba un contorno y escasa cimentación de lo que fue en su día un grandioso complejo palaciego, sin quedar apenas ninguna estructura en pie. La Córdoba cristiana (actual emplazamiento del casco antiguo) se inició con el expolio de las piedras y elementos de Medina Azahara entre finales del siglo XIII hasta el XV, cuando lo poco que quedaba acabó semienterrado. No sería hasta 1625 en que Diego Díaz de Rivas señalara su gran importancia histórica deteniendo el traslado de los pocos materiales útiles que quedaban.  El boom de excavaciones arqueológicas producido en toda España durante el siglo XIX fijó también su mirada en esta parte de Andalucía y en 1853 Pedro de Madrazo recomendaría el estudio de sus restos. Pero eso no ocurrió hasta 1911, cuando se tuvo que proceder a una excavación de varios metros de profundidad para recuperar elementos y objetos, con un trabajo muy dificultoso de identificación y restauración que no se ha detenido hasta nuestros días, más de un siglo que podemos separarlo en dos épocas: 1911 (primeros sondeos) desde 1924-1976 y una importante restauración dirigida por el arquitecto Félix Ocaña Jiménez desde 1976 hasta 1984.

Medina Azahara en la actualidad

Ya en el año 1923 se declararon los restos como Monumento Nacional. La declaración como Patrimonio de la Humanidad en 2018 corrobora la importancia por conservar, estudiar y valorar unos restos que nos transmiten la importancia en la época de este gran califato, sin igual en Europa y sólo igualado por las grandes capitales de Oriente Medio, como Constantinopla, Bagdad y Damasco. Se calcula que en dicha época, Córdoba alcanzaba los 900.000 habitantes, una de las más pobladas del Planeta en aquellos tiempos. Así que su riqueza arquitectónica y cultural bien merece su conservación y reconocimiento.

Para visitar Medina Azahara debemos fijarnos en la ciudad de Córdoba, ya que se encuentra a pocos kms de distancia. De paso podemos acercarnos a otro monumento fascinante, la también Patrimonio de la Humanidad Catedral-Mezquita de Córdoba. Museo con exposiciones permanentes y visitas guiadas tendrán que incrementarse si se quiere dar cabida a los miles de visitantes que supondrá por una declaración de tal calibre. Nos espera también un Centro de Interpretación para trasladarnos a la época omeya. También se tendrán que incrementar los recursos destinados a la conservación y estudio de todo lo que rodea a este grandioso monumento, crucial para el entendimiento histórico del siglo X en la Península Ibérica. Enhorabuena a todos los que han hecho posible el mantenimiento de éste y de todos los monumentos cordobeses.

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