Hace alrededor de 40 años inicié un estudio para comprobar el papel de España en el mundo. Por entonces era adolescente, pero ya me interesaba la Historia, siendo mi curiosidad despertada por el menosprecio que muchas personas a mi alrededor mostraban por su propio país. Me decía a mí mismo: “no puede ser que siendo un gran imperio durante más de tres siglos, no se nos reconozca un mínimo mérito, ni siquiera por los propios españoles que conocen la Historia”. Recuerdo que, ya entonces, defender una postura positiva por nuestra contribución histórica, se tachaba despectivamente de “nacionalista”, y que “el olvido era progreso”, politizando algo que no se puede politizar, como es la Historia: una relación de hechos que ocurrieron en el pasado. Luego comprendí que “olvidar interesaba a muchos” y que “inventar hechos históricos favorecía a otros muchos”.

Antes de poder opinar, debía conocer cuántos personajes históricos de peso tenía España. Cuántos científicos, filósofos, artistas (arquitectos, pintores, literatos, escultores, músicos, etc), políticos, religiosos, militares, eruditos en sus campos, que habían contribuido al progreso mundial. Así que escogí la enciclopedia más grande a mi alcance y comencé el recuento. Pero ya puestos, decidí el recuento total de personajes ilustres de todo el mundo, para comparar, una tarea que me llevó muchos meses, dedicándome varias horas al día. No resulta divertido consultar más de 70 volúmenes de la Espasa, e ir recopilando nombres propios con sus respectivos países, en una lista que se iba engrosando en decenas de páginas de block. Pero conseguí terminar.

Claro, en esa época no existía Internet, y todo aquel trabajo satisfizo mi curiosidad, me convenció y enorgulleció de ser español, pero se quedó encerrado en una caja, durante todo este tiempo, por no saber entonces cómo compartir mis resultados y reflexiones. Cuando pude ser consciente de que el trabajo se podía publicar, aunque fuese en una limitadísima edición, olvidé que lo tenía pendiente tras tanto tiempo transcurrido. Ahora tengo la oportunidad de compartiros dicho estudio porque no he visto nada similar. Seguramente a alguien más se le ocurrió acometer tan entretenida lista, pero no la conozco. Si no son españoles, seguro que no les interesa darla a conocer, pues ese ha sido siempre el proceder de la Leyenda Negra. Os cuento el resultado previa mención de la fuente.

En una venta de participaciones de lotería para el colegio (La Salle de Alcoy), y con el fin de recoger fondos para un viaje de fin de curso, resulta que sobró una gran cantidad de dinero. Tras el viaje en sí, quedaron, si no recuerdo mal, 80.000 pesetas de la época (finales de los 70s). Se votó con los padres de familia por la devolución o reparto entre los alumnos participantes, o contribuir con una “obra” para el colegio. Gran parte de los padres votaron lo primero, pero al fin se decidió gastarlo en “cosas útiles”. Entre dichas cosas, se adquirieron 70 tomos de la Enciclopedia Espasa Calpe, que era la obra completa (1ª edición en 1934) más 10 tomos de revisiones hasta la fecha que leí, una estantería que ocupaba toda una pared de la Biblioteca. Esa fue mi fuente para el estudio. La enciclopedia completa requiere ahora un total de 119 volúmenes (se fue ampliando y revisando desde 1983 hasta 2013). Me dejé la vista en esas páginas por casi dos cursos, aunque mi rapidez de lectura de entonces era extraordinaria, y solamente me detenía con los nombres propios.

 

Número de personajes importantes de la Historia desde el 1700 a. de C. hasta 1975 por nacionalidades:

España: 1835 (principalmente numerosos durante siglos XVI al XVIII y de todas las Españas)

Francia: 1725 (especialmente numerosos durante el siglo XVIII)

Reino Unido: 1632 (diseminados desde el siglo XVI hasta el XX)

Alemania y Austria: 1120 (siglos XIX y XX especialmente)

Italia: 830 (sobre todo durante Imperio Romano y los siglos XIV y XV)

Grecia: 312 (Época Clásica)

Rusia: 280 (incluye repúblicas de la URSS, con numerosos científicos y artistas del siglo XX)

Estados Unidos de América: 242 (durante toda su época como nación independiente)

Egipto: 142 (época faraónica y ptolemaica)

China, Japón y la India poseen cada uno alrededor de un centenar de personajes históricos que transcendieron al resto del planeta. Sin duda son culturas que localmente poseen centenares de “sabios” a lo largo de los siglos, pero su relevancia no traspasó sus propias fronteras o se desconocen. El resto de países aportaron un número menor de “grandes mentes”, destacando Oriente Medio, con Turquía, Irak, Irán, Israel, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Líbano, donde históricamente, sobre todo en el Mundo Antiguo, sumarían más de un millar de personajes importantes, pero al dividirse los imperios antiguos, los encontramos diseminados en países mucho más pequeños. Por último, todas las naciones del resto de Europa contribuyeron con algunos personajes importantes, pero en menor número, destacando quizás Portugal, con 85, casi todos del tiempo de la Navegación de los siglos XV y XVI, y Países Bajos con 79.

En fin, se puede pensar que la Enciclopedia Espasa (También consulté Monitor con 12 volúmenes) está “barriendo” para casa, incorporando a capricho más cantidad de personajes españoles, pero quien conoce el proceso de su elaboración, sabrá que está basada principalmente en la Enciclopedia Alemana. Así que, de haber un “culpable” por arbitrariedad, serían sus eruditos en este caso. Tras dicha base erudita, equipos de catedráticos y expertos españoles en cada materia, han ido colaborando y completando esta vasta obra. De todo aquel camino de lectura que recorrí, observé muy pocos personajes de los que no había oído hablar nunca. Si me piden repetir aquella locura, me parece que no.

La conclusión sería todavía más favorable a España si no hubiese eliminado a más de 400 personajes que consideré “héroes locales” y que no trascendieron al resto del mundo por sus hechos u obras, al menos directamente. En un principio recopilé 2260 nombres de españoles ilustres. Esto me dio a entender que los españoles, incluyendo la avanzada cultura hispano-árabe, con más de un centenar de sabios, influyeron de forma determinante para entender nuestro mundo como lo es ahora. Desde grandes emperadores, como Adriano, Marco Aurelio (nacido en Roma pero de origen hispano),Trajano y Teodosio, filósofos como Séneca, todos influyentes en el Mundo Antiguo, hasta Ramón y Cajal o Severo Ochoa en el siglo XX, miles de personajes ilustres enseñaron al resto del mundo hasta lo más sencillo: preparar la mesa.

Como se prepara actualmente la mesa, es costumbre iniciada en el siglo IX por los andalusíes (en la corte de Córdoba), guiados por Ziryab [clica si quieres volver a leer], principalmente cubriendo la mesa con un mantel, servir el orden de los platos como los conocemos actualmente, y seguir los modales e higiene pertinente. Al igual que dicha costumbre española se la han atribuido franceses en Versalles u otros europeos en otras épocas, las demás aportaciones españolas han sido ninguneadas o silenciadas incluso ahora, en los avanzados documentales históricos que nos llegan de la británica BBC o producciones francesas. Siguen hablando de los siglos XVI y XVII sin contar con España y sus aportaciones a la Navegación o Ciencia en general de la época, pero por vergüenza, ya que los españoles considerábamos como “salvajes y retrasados” al resto de europeos, tal y como queda constancia en las cartas y escritos de los soldados españoles de la Armada Invencible y los viajeros tercios.

Era tal el retraso cultural y tecnológico de la Europa Continental (salvo ciudades puntuales y las regiones en contacto con España mediante la expulsión de los judíos en 1492, como los Países Bajos), que la Leyenda Negra se ocupó de darle completamente la vuelta, y mostrarnos a nosotros como los “salvajes”, algo que siguen haciendo, aprovechando por ejemplo, nuestro retraso o colapso en todos los sentidos ocasionado por la Guerra Civil del 36. En la España de los siglos XVII y XVIII existieron núcleos industriales importantes, y no sólo en las consabidas capitales históricas, como el Textil de Jaén y Alcoy, Papeleras como en Játiva, Seda en numerosas ciudades del Reino de Valencia, Salazones, Astilleros, Vino y un numeroso abanico de producciones en serie que sería largo de poner aquí. Resulta curioso que se hable de «Revolución Industrial» y «Movimiento Obrero» cuando los más grandes y estudiados tratados al respecto (escritos en alemán e inglés primeramente), se basaron en las revoluciones españolas del siglo XIX, como Engels, que cita los hechos del «Petrolio» ocurridos en Alcoy durante el año 1878, como ejemplo de revoluciones obreras. Pero en los libros de texto en España nunca veremos citar a todas estas localidades industriales, ni siquiera a México y La Habana como núcleos importantes de producción cuando eran españolas, de modo que no se puede esperar que otros países las incluyan, diciendo siempre que Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, han sido siempre los únicos núcleos industriales importantes, cuando no es cierto. Lo han sido en el último siglo, pero antes lo fueron otros.

Es un deber y una labor nuestra recopilar datos y devolver a España su contribución histórica al mundo, de una manera objetiva, con sus defectos y virtudes. Resulta innegable dicha contribución, pero en los libros de texto de países anglosajones y franceses, lo que se enseña en sus escuelas, a la hora de relacionar la historia de los imperios, es saltarse los tres siglos del dominio español, y no lo consideran importante o, si lo hacen, brevemente y con la boca pequeña. En su lugar, hablan de sus personajes favoritos, algo que se nos ha llegado hasta la saciedad en películas y series, como Robin Hood, Isabel I de Inglaterra o Richelieu y D´Artagnan, casi siempre mostrando al terrible enemigo español, físicamente como un mulato sanguinario, de indumentaria estrafalaria y con la navaja al cinto (cuando Europa vistió a la española, con lana merina y seda valenciana, durante más de dos siglos). No nos equivoquemos, siempre se repiten los mismos personajes históricos en Europa porque no tienen otros. En cambio España posee a centenares, pero hemos prescindido de la propaganda, de explotar este gran legado.

Nunca nos mostrarán en nuestra faceta “verdadera”, la de grandes exploradores y navegantes, científicos, grandes comerciantes, modistos, músicos, constructores inigualados (más de 250 catedrales por cuatro continentes), legisladores, religiosos y pacificadores, etc. Aunque también crueles con los enemigos, traficantes de personas (en su época), hipócritas y pendencieros. Pero quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.

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