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Cuando se encarga a un profesional el arreglo de las paredes de un sótano o local y se encuentra con deterioros muy grandes y síntomas claros de humedades prolongadas, debe saber que una reparación convencional sirve, pero la durabilidad pocas veces supera el año, debido a las condiciones climáticas y de suelo que sufrimos en nuestro territorio nacional. Existen regiones más secas y alejadas de acuíferos, donde las humedades se deben más bien a las condiciones atmosféricas y corrientes de aire que sufra el edificio; en este caso una solución convencional (enlucido de cemento o yeso y terminación de pintura) es más que suficiente para que resista muchos años. Pero en las zonas cercanas a la costa o con un suelo que sufra las humedades típicas por la proximidad a bajadas de aguas de superficie o subterráneas, debemos utilizar aditivos hidrófugos o materiales fabricados expresamente para un fraguado en dichas condiciones.

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Si la humedad es muy alta, una solución muy duradera es el revestimiento con piedra natural, usando un mortero específico, instalar plaquetas cerámicas (azulejos, manises) o paneles de Pladur anti-humedad. Debemos tener en cuenta que la erosión continua del agua resulta una de las mayores fuerzas de la naturaleza y si creamos una barrera hermética, tarde o temprano terminará por perforarla. Por eso os recomiendo instalar las placas creando una cámara de aire interna pues el mismo aire forma una primera barrera comprimida que aisla el interior contra la humedad e incluso contra la acústica. Si existe un problema de espacio y no se puede crear dicha cámara de aire, en el caso de los azulejos se puede repartir el cemento cola de manera que no cubra la totalidad de cada placa. Es una solución que vengo practicando desde hace veinte años y con resultados muy satisfactorios, ya que si se llena todo de pasta, la humedad provoca un desplazamiento completo del nuevo revestimiento, en bloque, cuyos primeros síntomas son largas grietas visibles, pero del otro modo, se nota el desplazamiento solamente en las plaquetas afectadas por la humedad directa. En dicho caso se sanea la zona y simplemente se cambian las plaquetas afectadas. En post posteriores os mostraré ejemplos te todos los tipos de revestimiento que conozco.

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Pero en este post tratamos una pared de sótano donde se requiere una solución rápida, sin restar espacio útil del mismo y de presupuesto “asequible”. Lo primero es rascar y desprender todo material “muerto”. En este caso concreto, nos encontramos un muro antiguo de piedra en la pared mayor y una de hormigón a la izquierda. La pared de la derecha no estaba tan afectada por la humedad y todavía conservaba el enlucido de cemento en aceptable estado, salvo pequeñas zonas. El edificio sufrió modificaciones a lo largo de los años y por eso encontramos “soluciones” dependiendo de la época de cada intervención. Una vez todo lo deteriorado estuvo saneado, mojamos levemente las catas para que agarre el nuevo material. Abriremos un sobre de aditivo hidrófugo y lo disolveremos en agua. Lo más práctico es preparar unos cuatro cubos de agua y repartir el contenido del sobre entre los mismos. Bien mezclado el aditivo, sólo usaremos esta agua para preparar la pasta cementada. En este caso hemos optado por una mezcla poderosa, así que alrededor de un kilo de cemento por cada cuatro de arena fina, mezclar con el agua del aditivo hasta conseguir que espese al gusto del enlucidor.

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En este caso la profundidad de los huecos no lo requería, pero puede darse el caso de que el deterioro ocasione una oquedad muy pronunciada, entonces hay que colocar algunos ladrillitos o piedras calizas para relleno, ya que si echamos la pasta directamente, lo más probable sea que resbale y caiga al suelo por su propio peso. Si la oquedad es de entre dos y cuatro centímetros de grosor, con un enlucido a llana es suficiente, si sobrepasa este grosor, deberemos proyectar una primera capa, esperar a que seque un poco (entre media hora o hasta dos horas dependiendo de la temperatura) y dar luego un enlucido de acabado.

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Como esos días eran muy lluviosos y fríos, dejamos un periodo de secado de tres días para pintar. Cuanto más tiempo dejemos para pintar, mejor resultado obtendremos, pero si el enlucido no es muy hondo se puede pintar perfectamente al día siguiente. No hay que olvidar que el trabajo no exige una terminación estética, sino “económica” y visualmente “aceptable”, condiciones que debemos reflejar claramente en el presupuesto para que luego no existan malos entendidos. Un sótano sirve para almacén o como mucho para un despacho, así que no se suele exigir “perfección” como en el caso de una vivienda, una cuestión que debemos dejar clara antes incluso de realizar el trabajo, pues de otro modo, existen soluciones más complicadas, caras y de resultado perfecto. En el caso de este trabajo, usamos pintura plástica blanca mate que proyectamos a pistola, ya que aplicada a rodillo produce una capa plástica que es propensa a “soltarse” si la humedad es muy alta, terminando por deteriorarse en grandes zonas. A pistola sólo se suelta la zona de pintura que afecte una humedad directa, luego es más duradera. Si queremos proteger todavía más el cemento una vez seco, se puede usar una imprimación hidrófuga antes de pintar, pero eso aumenta el presupuesto como mínimo en otros 50 euros al inicial. En nuestro caso, aplicamos la pintura plástica, dejamos pasar una hora, aplicamos una segunda pasada y al día siguiente una tercera pasada si la necesita, dejando la zona restaurada y en muy buen estado, hasta que las humedades lo permitan.

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Toni Ferrando.

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