Está más que claro que los ciudadanos españoles se están cansando de los políticos. Si hace cuatro años vimos una inesperada ascensión de la Extrema Izquierda, con la efervescencia de Podemos a todos los niveles, resulta que ahora le toca el turno a la Extrema Derecha (y si no es Extrema, al menos más conservadora), con la ascensión de VOX a la escena del Poder, consiguiendo en las Elecciones de  Andalucía 2018 nada menos que 12 escaños, un Partido que se ha fundado hace dos días, a finales del 2013. Curiosamente Podemos (que también se fundó por las mismas fechas) está siendo hasta ahora el “apoyo” para que gobiernen otros partidos de izquierdas, pero su frenazo en Andalucía (17 escaños), será insuficiente para continuar esa posición de ventaja para sus vindicaciones. Así tenemos un nuevo panorama político, otro desaguisado con intereses cruzados y pactos que intentarán desandar lo andado, destruir lo construido y liarnos a todos más de lo que ya lo estamos.

Lo que está ocurriendo en Andalucía se tiene que ver con la perspectiva de lo visto en Cataluña y en el mismo Parlamento Español, pues es un rebote y un anticipo de las repercusiones por los continuados escándalos protagonizados por los de siempre: PP-PSOE. Tras 36 años de socialistas en el Poder Autonómico, los andaluces han perdido su fe y sólo algo más de un millón (33 escaños) de votantes han seguido fieles a sus promesas. Pero antes de seguir analizando, debemos percatarnos de un dato importante, que viene a corroborar lo dicho en el primer párrafo: “los españoles nos estamos cansando de los políticos”, por eso la masa electoral más numerosa ha sido la Abstención, con más de 2.6 millones, es decir, el 41 % de las personas que pueden ejercer su derecho al voto han pasado olímpicamente de votar.

Si España es un país de contrastes, la demostración la encontramos en estos escrutinios andaluces. En los últimos 200 años ha ocurrido siempre lo mismo, una y otra vez. España está dividida en opiniones irreconciliables las unas contra las otras y hasta en épocas monárquicas, nos hemos peleado por uno u otro candidato, como si fuéramos adivinos y supiésemos cuál será mejor. Somos patéticos y seguimos el juego a esos charlatanes que se suben a la palestra y prometen el oro y el moro para luego enriquecerse ellos y sus amigos, dejando la mayor parte a los de siempre: a esa alta burguesía de empresarios y banqueros que financian sus campañas. Lo más triste es que no existen excepciones, pues nuestro sistema está configurado para que cualquier régimen político se base en lo de siempre: los privilegios. Nos hablan de “Constitución”, pero en la misma no se habla de obligar a que se cumplan las promesas electorales, artículo que debería ser fundamental para respetar un estado democrático. Pero sigo con las Elecciones en Andalucía.

Los resultados deparan un futuro gris a Susana Díaz porque se repite lo que ocurre en Cataluña y en el Congreso: los pactos de partidos darán un Presidente que no será ella, a pesar de haber ganado. Volvemos a contemplar un espejismo en la voluntad del Pueblo, porque Andalucía la gobernará un político que no ha sido elegido por los votantes. Pongo en duda nuestro sistema de gobierno y pongo en duda la Ley Electoral que, a la postre, se impuso por los partidos que ahora se ven perjudicados por la misma, es decir PP-PSOE. Sufren las consecuencias de sus propias marrullerías parlamentarias que entonces les facilitaba el dominio de los hemiciclos del territorio nacional. En esta ocasión el más beneficiado será Ciudadanos, que nunca ha pintado mucho en Andalucía, pero veremos en estos días qué cara tendrá el nuevo Presidente de la Junta de Andalucía.

¿Quiénes son estos de VOX? ¿Son franquistas, fascistas, fachas, de extrema derecha como dicen los que no predican con sus consignas? En principio su consigna es la bandera constitucional española y, de momento, no se han visto otras simbologías, como esvásticas, águilas, colores a lo “Fuerza Nueva” y Falange, etc. Pero quizás aparezcan a no tardar mucho. Del mismo modo que los dirigentes de Podemos aprovecharon la crisis económica y otros acontecimientos, para que sus proclamas populistas cuajaran profundo en los oyentes, y luego se vieron sus verdaderas intenciones, quizás los de VOX estén usando la misma estrategia: decir lo que quieren escuchar los oyentes para luego mostrar su verdadero rostro (cuando ya es tarde para arrepentirse). Santiago Abascal, fundador y patriota, hasta ahora me merece todo el respeto, pero porque está diciendo exactamente lo que en las redes sociales la mayoría de españoles repite. Pero como todos los políticos, otra cosa será cuando se siente con los compinches del Congreso, porque está claro que en las próximas Generales lo veremos sentado frente a los podemitas, aunque no sé con cuántos escaños contará.

Por último una pregunta: ¿será la pauta a seguir? ¿Veremos en cada elección autonómica o municipal este juego político tan disparatado? Todo hace pensar que será el candidato del partido Ciudadanos, Juan Marín Lozano,  el que gobernará la Junta de Andalucía, es decir, la tercera fuerza política en votos y con un exiguo 18 %, gracias al juego de pactos y que reúne a prácticamente todos los partidos entorno a esta fuerza política como acción más viable de gobernabilidad. De risa, por que de una parte PSOE quiere pactar con Ciudadanos, pero también existe la posibilidad de un pacto entre PP-Cs y VOX, significando que Ciudadanos se ha convertido en una fuerza de “centro” y que todo pasa por sus condicionamientos. Esperemos a las negociaciones que seguro darán a los andaluces muchas “alegrías”, pues de este pacto seguro que subirá el nivel de bienestar social, se pararán los desahucios, bajará el paro, subirá la atención médica en los hospitales, se procurará una vivienda más equilibrada al sueldo medio de los trabajadores, en fin (termino con ironía), todo lo que los políticos han prometido por esas tierras en los últimos 36 años.

César Metonio

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