En la Comunidad Autónoma de Las Islas Canarias se crían buenos viñedos desde hace siglos y, aunque quizás no sean tan conocidos, sus secas tierras regalan unos vinos de lo más interesante para el mundo de la Gastronomía en general. En este post voy a repasar todos los que ostentan la etiqueta de D.O.P., unos vinos excelentes y que provienen de los cultivos más sorprendentes, en unas tierras volcánicas y con poca lluvia, convirtiéndolos en únicos por sus características.

Abona, El Hierro, La Palma, Lanzarote, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güimar, Valle de la Orotava e Ycode-Daute-Isora son las zonas vitivinícolas protegidas y reguladas por la Denominación de Origen. Hasta la llegada de otros cultivos específicos, la agricultura de Canarias estaba orientada casi exclusivamente en el plátano, el tomate y las flores ornamentales, pero estos cultivos dirigidos a la exportación han ido modificándose y está retornando una agricultura más tradicional, aunque los problemas con el suelo la convierten en una actividad bastante costosa de mantener, ejemplo de las papas, frutales, forrajes y plantaciones vitivinícolas. Gracias a la Denominación de Origen de Zona Protegida, se puede conseguir que mengüen las dificultades y se busque un producto de calidad, como es el caso del vino. Santa Brígida, Las Palmas de Gran Canaria, Telde y San Bartolomé de Tirajana son las mayores zonas dedicadas a la vid.

La comarca de Abona se encuentra en la vertiente meridional de la isla de Tenerife. 1567 has., con 16 bodegas productoras en la ladera del monte Teide. Su D.O. se estableció en el año 1996 y su mercado está dirigido al turismo de las islas principalmente.  Las variedades de uva utilizadas en Abona, tanto blancas como tintas, son:
Tintas preferentes

Listán negro, Moscatel negro, Negramoll
Tintas autorizadas

Bastardo negro, Malvasía rosada, Tintilla, Vijariego negro, Tintilla, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Ruby Cabernet, Syrah, Tempranillo, Castellana Negra.

Blancas preferentes

Bermejuela, Gual, Malvasía, Moscatel, Verdello
Blancas autorizadas

Bastardo blanco, Forastera blanca, Listán blanco, Pedro Ximenez, Sabro, Torrontés, Vijariego.

La D. O. de El Hierro se obtuvo en el año 1994. De los pequeños cultivos tradicionales que operaban en los años 80, se creó la Cooperativa del Campo de la Frontera, con la intención de mantener una buena producción y mejorar la calidad de los caldos. 93 viticultores aunaron esfuerzos para lograr este objetivo, con el resultado de un gran vino apreciado desde 1986. Los tintos de El Hierro son jóvenes, de capa media y con buen color, aromas afrutados y suaves y minerales en boca. Muy pocos vinos de crianza llegan a los mercados. Los blancos se elaboran con Listán Blanco y Verijadiego Blanco principalmente. Sus aromas tienen toques sorprendentemente tropicales, suaves y untuosos en boca. Su enorme éxito en el mercado sin duda se debe a sus aromas frutales, anisados y un toque de dulzor muy apropiado para acompañar aperitivos, marisco y pescado.

La Palma obtuvo su D. O. en el año 1994. Es quizás el vino más excepcional de Las Canarias, pues sus cultivos mantienen especies de uvas desaparecidas hace siglos de Europa. Tenemos que remontarnos al siglo XVI para encontrar los primeros vestigios de un cultivo y elaboración de vinos en esta isla, personajes importantes como Shakespeare ensalzaban la variedad Malvasía. Pero a mediados del XIX sufre la viña el ataque del oidio, más el cambio de cultivo hacia la platanera a mediados del XX, quedó bastante reducido y abandonado el cultivo. Con la Regulación llegada en 1994, se ha podido consolidar una buena producción, rehabilitando zonas abandonadas y obtener calidades sobresalientes. Al menos 18 bodegas han obtenido Premios Regionales, Nacionales e Internacionales, destacando Vinos Vega Norte, que han obtenido 16 galardones este pasado año 2016.

Lanzarote cría quizás las vides más “exóticas” de Europa. Por su particular suelo y forma de cultivo, su variedad de Malvasía volcánica, por ejemplo, se exporta a todo el mundo. La D. O. se obtuvo en el año 1993. Sus trece principales bodegas han sido galardonadas en numerosos certámenes. Su particularidad estriba en la aridez, escasa altitud y orografía homogénea de la isla. No se produce interceptación de nubes ni descarga de humedad del mar como en el resto de las islas. Está orientada hacia el continente africano. Sus hoyos de tres metros de profundidad dotan al paisaje de una chocante forma de cultivar, que siempre creemos “novedosa”, pero que ya se utilizaba a principios del siglo XVIII. En La Geria encontraremos el máximo exponente para este tipo de cultivo. Los caldos resultantes tienen sabor marcadamente volcánico y mineral, único en el mundo y de gran calidad.

Toni Ferrando.

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