Históricamente hablando, la obra hidráulica más conocida de España es el Canal de Isabel II, una maravilla de la Ingeniería que hoy en día todavía se reconoce como uno de los logros más importantes de España, en cuanto al abastecimiento de agua se refiere. Pero antes de esa época (principios del siglo XIX) se construyeron por el territorio nacional otras obras no tan espectaculares pero de gran mérito. En tiempos de Felipe II se planificó una presa como ninguna otra en el mundo (no confundir con diques, que ya se construían incluso antes de los romanos) y se emplazó entre las localidades de Tibi y Xixona, pionera en Europa y ejemplo para la consecución en la construcción de embalses destinados al regadío y posterior canalización de agua potable para consumo.

El Pantano de Tibi surgió de la iniciativa de dos vecinos de la localidad de Mutxamel, que entonces pertenecía a la Huerta de Alicante, zona que conformaban varios pueblos y cuya actividad económica principal eran la agricultura y los productos alimenticios elaborados (Agropecuaria), abasteciendo sobre todo los mercados de la vecina Capital de Provincia. Miguel Alcaraz y Pere Izquierdo, molinero y cantero respectivamente, observaban que el río Monnegre sufría fluctuaciones de caudal, muchos años debilitado en extremo por las largas temporadas de sequía, repercutiendo en la cantidad y calidad de los productos del campo. Podía suceder, como en la actualidad, que transcurran varios años sin caer una gota de agua (cosa que no ocurre en estos últimos, pues ya llevamos algunos con lluvias frecuentes). Los dos vecinos, conocedores del cauce al milímetro casi de memoria, uno por querer situar su molino en una caída de agua adecuada, y el otro por encontrar una cantera con la que extraer su materia prima, convinieron en que si “encerraban” el agua entre el Mos del Bou y La Cresta, se la podía contener y dejar caer a conveniencia, así no se desperdiciaría tanta agua en su desembocadura (a unos 15 kms en El Campello).

La grandiosa idea de estos vecinos, surgida en la segunda mitad del siglo XVI, chocaba con varios impedimentos, sobre todo jurisdiccionales, ya que la zona en cuestión pertenece al municipio de Tibi y el cauce riega los campos de distintas poblaciones. Pero el proyecto llegó a la Corte de Felipe II en el mejor momento posible, cuando el monarca vislumbraba la grandiosidad del Monasterio del Escorial y se realizaban otras obras magníficas que ensalzarían su figura para la posteridad. En 1580 se desplazarían a la zona Juan Bautista Antonelli junto a su hermano Cristóbal, el mismísimo Juan de Herrera, Jorge Palearo Fratín y otros eminentes arquitectos e ingenieros de la época. Sin ningún precedente, proyectaron una obra para ser resistente y “multiusos”. Sería el sobrino de los Antonelli, Cristóbal de Roda Antonelli quien dirigiría las obras que, por su dificultad y falta de fondos, debieron suspenderse pronto, retomándose en 1589 y terminando cinco años después.

La Obra que se contempló en 1594 no tenía precedentes en el mundo. La presa tiene 42 metros de altura y las zonas más altas llegaban a los 46 m. Podía contener entre 5 y 6 millones de metros cúbicos, con un moderno sistema de exclusas a diversas alturas (moderno para la época) facilitando la apertura y cierre de la presa, además de un práctico sistema de evacuación del fondo (autolimpieza). Su disposición en forma de arco se tiene como referencia mundial para este tipo de construcciones. Tenemos que llegar casi hasta el siglo XX para encontrar un embalse superior o de mismas características. Las paredes casi verticales del lugar elegido por los vecinos de Mutxamel propiciaron su uso ininterrumpido hasta la actualidad, salvo una catástrofe que ocurrió justo un siglo después de su inauguración y que se debió reparar hasta pasado el primer cuarto del siglo XVIII.

El Pantano de Tibi está declarado como Monumento de Bien de Interés Cultural por la Comunidad Valenciana. Desde hace unos años, los municipios de Tibi, con la colaboración de las comarcas limítrofes, están configurando una atractiva ruta turística, dotada de carril para bicis, sendero (o vía verde), quizás ecuestre, dotada de wi-fi en su recorrido. Esta Vía Verde tendrá varias salidas: desde Alcoy, Ibi o Xixona desde el Norte, o Alicante desde el Sur. En la actualidad existe una ruta turística “circular”, resulta muy interesante y es recorrida por los aficionados al senderismo de toda España y otros turistas eventuales:

ITINERARIO: RESTAURANTE MAIGMÓ / CUESTA RONESA / RIU VERD / BARRANC DEL BALADRE / CIMA DE LA MOLETA / SILIM / PRESA DEL PANTANO / CAMÍ DEL PANTÁ / MINAS DE AZUFRE / RESTAURANTE MAIGMÓ.

 

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