El equipo de www.qvo.es ofrece su más sentido pésame por las víctimas del COVID-19 a las familias, por eso muestra desde el inicio de esta terrible Pandemia un lazo negro en todos sus post.

Aunque no está directamente relacionado con la Pandemia mundial que sufrimos, desde que empezó ésta las marcas del Automóvil están viendo disminuir su producción considerablemente. El motivo no es otro que los componentes electrónicos de cada vehículo, los que contengan semiconductores, caso de los microchips, que escasean en el mercado mundial, y no se puede hacer frente a la demanda millonaria de los fabricantes de vehículos.

Así comprobamos que ya rondó una bajada de hasta el 6 % en el 2021 con respecto al año anterior, el número de unidades fabricadas, y no se encuentra una solución a corto plazo, pues ya lo avisó la Daimler terminando el 2021, la industria del microchip no podrá suministrar suficientes unidades hasta finales de este año, o incluso hasta mediados del 2023. Lo curioso es que la demanda de microchips por parte de los fabricantes de vehículos aumentará en un 17 %, según se calcula, pero ni siquiera una nueva planta de producción Bosch, inaugurada recientemente en Alemania, podrá cubrir las necesidades. Intel también tiene programada una nueva planta que anunció, se instalará en suelo irlandés para abastecer a los fabricantes europeos.

Los microchips de última generación se reservan para los coches eléctricos y para los equipamientos más avanzados. La “guerra por microchips” surgió hace dos años, cuando algunas marcas quisieron acaparar para si mismas los microchips más avanzados, invirtiendo en grandes producciones, mientras otras confiaron en que no peligraría por ello el acceso comercial a esta industria. Este acaparamiento desmesurado precipitó el problema con que ahora deben lidiar. Con los modelos actuales se está instalando microchips antiguos, de modo que el sistema electrónico que adquirimos con nuestro vehículo nuevo, está provisto de componentes que no son nuevos. Los más avanzados las marcas los reservan casi exclusivamente a la conducción autónoma o semiautónoma y para los instrumentos multimedia dedicados al infoentretenimiento y conectividad.

Los coches eléctricos tienen prioridad a la hora de instalar los más avanzados microchips, de modo que los híbridos y los de combustión se ven relegados a instalar componentes anteriores al nivel 2 (o segunda generación). Las marcas no se conforman con adaptarse a esta situación de falta de suministro, así que ya están desarrollando muchas de ellas proyectos para nuevos sistemas electrónicos centralizados, para no depender tanto de esta industria que les ha fallado ahora. Tesla, por ejemplo, ha anunciado que piensa fabricar los microchips por su cuenta.

Pero dicho desarrollo que se quiere comenzar en paralelo, no será menor en tiempo a los cinco años, así que tienen que seguir soportando esta “curiosa” crisis mundial del microchip y de semiconductores. Si no es una cuestión de problemas con el abastecimiento de las materias primas, creo que sería buen negocio el levantar una planta de fabricación de microchips, como han hecho los alemanes. Ya dentro de una opinión personal, no me extrañaría nada que éstos hubiesen provocado esta situación de crisis, porque no me consta que la producción de las fábricas alemanas hayan disminuido sustancialmente la cantidad de coches acostumbrada, y su bajada en ventas del 2021 se debe sin duda a la Pandemia.

Please follow and like us:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.