La carne de conejo se consume en toda España desde tiempos inmemoriales y por todas las clases sociales. Bien preparado con su carne tierna, cada bocado nos parecerá el mejor solomillo comparado con cualquier otra carne. En todos los yacimientos arqueológicos excavados de cualquier época, lo encontramos aderezado con las hierbas típicas de cada lugar, de modo que se trata de un plato tradicional de nuestra cocina y sin un lugar de origen exacto de ubicación. El español consume alrededor de 1 kg de conejo por persona al año, cantidad que ha bajado paulatinamente, seguramente por su encarecimiento, ya que hasta 2013 rondaba el 1,5 Kg de media.

El ajo, al ser un condimento autóctono de Oriente Medio, resulta más que probable que fenicios o griegos (o ambos) lo introdujeran en sus colonias del Mediterráneo. Entonces hablamos de que, al menos desde el siglo V a. de C., ya se conoce en el Levante Español, desarrollándose las primeras salsas españolas con ajillo más tarde y, como no, comienza a acompañar las recetas, como esta de conejo, sencilla y apreciada. España es el sexto productor de ajos del mundo, con más de 273.000 t anuales.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 conejo de 1,5 Kg ya troceado
  • 1 cabeza de ajo (8-10 dientes de ajo)
  • 200 ml. de vino blanco
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Un ramillete de tomillo fresco (opcional)
  • Sal y pimienta negra recién molida (opcional y al gusto de cada casa)

Preparación

  1. Salpimentamos el conejo. Pelamos los dientes de ajo y los estallamos con un cuchillo, para que suelten más sabor.
  2. En una cazuela ancha y plana, vertemos una lámina de aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio. En cuanto coja temperatura, añadimos los ajos y bajamos a fuego bajo. Queremos que los ajos se vayan tostando poco a poco, soltando todo su sabor al aceite pero sin que se arrebaten o pasen de punto.
  3. Tenemos que controlarlos y que en ningún momento lleguen a quemarse. Tras 5-6 minutos podemos retirar los dientes de ajo, que reservamos para más adelante.
  4. Subimos ahora el fuego y en cuanto el aceite esté caliente comenzamos a freír el conejo vuelta y vuelta. Cocinamos hasta que vemos que están bien doraditos los trozos de carne.
  5. Añadimos el vino y dejamos que cueza para que se vaya evaporando el alcohol. Pasados 5 minutos se habrá formado una salsa entre el aceite, el vino y los jugos que fue soltando el conejo.
  6. Incorporamos de nuevo los dientes de ajo que teníamos reservamos y opcionalmente podemos añadir alguna hierba fresca aromática.
  7. Tapamos y cocinamos a fuego medio durante 20 minutos. En ese tiempo la salsa se irá espesando y adquiriendo una textura ligeramente cremosa. A mitad de cocción podemos darle la vuelta a alguna pieza de carne que sobresalga de la salsa.

A la hora de presentarlo, podemos acompañar con unas patatas y/o tomates cherry al horno, o algunas verduras que nos gusten. Como todos los platos, cada cocinero tiene su toque que lo convierte en obra de arte. Os comparto un video de la preparación por un cocinero que sofistica la receta.

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