El Patrimonio Monumental de la Ciudad de Alicante abarca periodos tan dispersos por el tiempo que podemos recorrer perfectamente unos 2.500 años de Historia, dando largos saltos (sin testimonios) sobre épocas importantes y extensas. Por ejemplo, apenas existen restos de la dominación árabe (desde siglo VIII al XIII), pero los que se conservan, resultan estar ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad, donde se localiza desde hace al menos 10 siglos el centro político, comercial y religioso de la primitiva villa amurallada. Y tampoco existe nada o casi nada de los siglos XV y XVI, porque la ciudad fue arrasada en momentos puntuales de la Historia. Pero no adelantemos fechas ni acontecimientos para intentar dar un orden cronológico a las construcciones históricas que se conservan en esta bella ciudad de la Costa Blanca.

Existen dos construcciones emblemáticas en Alicante que infieren en el paisaje de una forma determinante y, todavía hoy, surge para los expertos el dilema de su fundación precisamente por ambas presencias. La construcción más antigua y que perdura en el tiempo, además de identificar la ciudad desde muchos kilómetros a la redonda, es el Castillo de Santa Bárbara. El análisis de sus cinturones amurallados han llevado a los arqueólogos a la certidumbre de que en tiempos de la cultura íbera y posterior Romanización, se levantaron algunos lienzos cercanos a la cima, de los tres cinturones de muralla que se conservan. Por sus laderas se han hallado restos de la Edad del bronce y de la cultura ibérica. Hay referencias de un castillo en el siglo IX, en plena dominación musulmana, pero casi todos los elementos actuales pertenecen a época cristiana (siglo XIV) y su configuración actual se trata de época más moderna, sobre todo a partir del siglo XVI, probablemente tras abandonos y derrumbes en épocas conflictivas determinadas (Historia de Alicante por el profesor Alberola). Por último se intervino y extendió en el siglo XVIII.

En el siglo XX se dotó de un ascensor para subir y bajar desde la cima hasta la playa del Postiguet. En la zona alta “La Torreta” se trató de localizar cimientos de sus épocas más remotas, por ahora sin éxito, pero el sentido común (algo que no vale para la Arqueología) nos dicta la posibilidad de que ya en tiempos de la cultura íbera se levantó una torre vigía, sustituyéndose una y otra vez hasta su actual Torre del Homenaje (siglos XI al XIII). Según la leyenda y numerosas pruebas escritas, bajo este Monte Benacantil Amílcar Barca fundó Akra Leuke en el 231 a. de C.

El otro patrimonio monumental se encuentra en el Tossal de Manises, en la Albufereta, un yacimiento ibero-romano cuyos restos más antiguos datan al menos del siglo IV a. de C., perteneciente al espacio socio-político de la Contestania Ibera. Los romanos la dotaron entre el siglo II y I a. de C. de foro, terma, cloacas, calles empedradas y templos, que le otorgan un aspecto moderno incluso desde nuestra actual perspectiva constructora. Aquí se halló una estela de piedra con el nombre Lucentum (pronunciado Lukentum o Leukante), origen del topónimo de la Ciudad. Los hallazgos de numerosos restos arqueológicos alrededor de este antiguo emplazamiento, la mayoría desaparecidos por la construcción turística de apartamentos en la década de los años 60s, hace pensar que su perímetro era más que considerable, dotada de pisci-factoría y muelles para la carga y descarga de mercancías. Ya desde tiempo de los fenicios y tartésicos, y luego griegos y romanos, se trataba de un puerto importante para el comercio marítimo. Pero Akra Leuke, en el Benacantil, se ha demostrado que era ya conocida por los griegos, antes de la llegada de púnicos y su establecimiento, y se han hallado restos púnicos en el mismo Tossal de Manises, muy cerca del pueblo ibero-romano.

Se sabe que Amílcar Barca levantó su campamento militar en dicho año 231 a. de C., pero surgen serias dudas de su emplazamiento exacto y de si realmente fundó la ciudad de Alicante, siendo la toponimia romana la que ha perdurado hasta la actualidad. Quizás todo ocurrió en la Albufereta y debajo del Benacantil se construyó la “nueva Alicante” en una época más reciente, debido a la subida del nivel del mar y retirada súbita, que dejó los muelles de Lucentum inutilizados, teniendo que trasladar las actividades al puerto actual ya en nuestra Era, en época tardo-romana.

En el barrio de San Blás (barranco) se encontró un enorme depósito de desechos de vidrio de tiempo romano, así que se sabe con certidumbre que se fabricaban artículos de cristal en Alicante desde tiempos remotos. Los restos de una villa romana en Fontcalent al sur oeste, con numerosos restos de villas agrícolas diseminados por la Huerta de Alicante (al Norte de la Ciudad), como la del Parque de las Naciones, con terma propia, nos habla de un territorio bien organizado y explotado, sobre todo por vides, que daría en época moderna con el famoso Fondillón, vino apreciado ya en la corte de Felipe II, pero que los romanos utilizaban mil años antes para subir la graduación de sus vinos de la Itálica. En toda esta zona de la Huerta destacan numerosas torres vigías y defensivas, que datan desde el siglo XVI hasta comienzos del XVIII. En muchos caseríos agrícolas, ermitas y construcciones de almacenamiento civil, se construyeron torres elevadas, pues ya forman parte del estilo arquitectónico del Antiguo Reino de Valencia, y todavía muchos particulares e instituciones siguen construyendo y añadiendo este elemento. Un ejemplo evidente lo encontramos en el Monasterio de la Santa Faz (siglo XV): una fusión entre fortaleza e iglesia tradicional valenciana, precisamente por anexar una torre de defensa.

 

Otro yacimiento importante que se está excavando en la actualidad y que trata épocas muy remotas, son los hallados en la Calle Flora de España, que no se encuentra muy alejada de la Albufereta y que ha sacado a la luz restos que van desde finales de la Edad del Bronce hasta la época tardo-romana, con numerosas tumbas de individuos en lo que pudo ser un poblado ibérico del siglo VI al III a. de C., y que luego sería aprovechado para construir una gran villa romana en tiempos del Alto Imperio. En su necrópolis se hallaron 11 cuerpos completos de dicha época.

Tras estos patrimonios históricos que se adentran en los orígenes fundacionales de la Ciudad, más el patrimonio monumental y religioso de la Santa Faz, situado en la Huerta de Alicante, nos adentramos en el Casco Antiguo urbano, donde encontramos el Ayuntamiento y sus dos iglesias más importantes. Pero primero debemos remontarnos a los orígenes de dicho Casco Antiguo, del “Barrio” (Santa Cruz) de la Alicante actual. Debajo del edificio municipal se encontraron restos muy antiguos cuando a finales de los 80s se realizaba una obra de ampliación. Para los arqueólogos fue todo un hallazgo, pues en el subsuelo se halla parte de la antigua villa islámica, superpuesta quizás al primer asentamiento románico tardío y del que no hay constancia todavía. El hallazgo de esqueletos fosilizados completos, datados en el VI-VII (Palacio Llorca), sobre una roca y junto a una concavidad natural producida por aguas subterráneas, muy cerca de los restos de época árabe hallados, nos indica que era una villa de “menor categoría” que la de la Albufereta, con una ordenación urbana muy humilde, pero que poco a poco se fue expandiendo hasta conseguir ser de nuevo un puerto comercial y pesquero considerable. Los restos se pueden visitar y están datados sobre el siglo XII, cubiertos con seguridad por las obras de nivelamiento del terreno y nuevas cimentaciones iniciadas tras la victoria cristiana de mediados del siglo XIII. Me acerqué al poco de despejar los escombros que cubrían dichos restos y contemplé asombrado que de la fuente pública (me pareció más románica que árabe porque quizás se instalase por cristianos en una época posterior), salía el agua por su caño como en el primer día de su apertura, como si los siglos no hubiesen transcurrido para ella. A falta de documentos, pues el Archivo Municipal fue destruido por los franceses en su ataque del año 1691, la aparición de estos restos viene muy bien para el conocimiento de la ordenación urbana desde la Edad Media hasta la Actualidad, además en la zona principal de la Alicante histórica. Podemos imaginar un nivel del mar más cercano de lo que está hoy en día. Podemos imaginar una Medina Laqant musulmana con modestas viviendas diseminadas en el interior de una muralla con muros de 4 metros de grosor y que se reforzaba y ampliaba su perímetro al pasar de los siglos. En los restos de la calle Jorge Juan se pueden estudiar todas estas modificaciones en los cinturones de murallas hasta el siglo XIX, que se eliminan para dar entrada a la Alicante moderna.

Pero los restos de época musulmana siguen formando parte del suelo alicantino. Hasta 1952 se aprovecharon los sistemas de acequias y alcantarillado, quedando todavía muchos tramos de esta laboriosa red de canales en uso, incluso hasta en la actualidad. Muchos restos de cerámica y numerosos objetos, como monedas y artículos de uso común o artesanía, han ido apareciendo y guardándose en museos, pero a finales del siglo XX, en la calle Mayor, se localizaron los restos de una Lonja Gótica, donde se encontraron un horno del siglo X, vertederos posteriores (S. XI) y enterramientos islámicos datados entre ambas épocas. El solar se utilizó para levantar una Lonja en el año 1370 y otra o la misma reformada en 1427. En dicho solar se halló el escudo de la Corona de Aragón, y elementos constructivos góticos como pilastras, ménsulas, arranque de arcos, etc. No existe más patrimonio monumental porque los ataques con bombardeos a lo largo de la Historia han sido más frecuentes de lo deseado por los alicantinos.

Para finalizar el recorrido histórico por las murallas defensivas, que son numerosas y se declararon BIC (Bien de Interés Cultural), debemos recordar el castillo de San Fernando, sobre el cerro del Tossal, construido a principios del XIX. Dejo para lo último la muralla que se conserva en el Paseíto de Ramiro, que delimitaba la villa desde la Edad Media y que una abertura a finales del siglo XIX, un postigo, daría nombre a la Playa del Postiguet. A pesar de los esfuerzos de las autoridades por nombrar dicho paseo y playa “a su manera”, en 1983 se determinó que “el Pueblo manda”, quedando como oficial el nombre de un vecino ilustre para el paseo y como Postiguet la emblemática playa urbana, algo innecesario pues siempre se impone lo popular en estos casos.

Castillo de San Fernando

A pesar de la desolación tras el bombardeo de 1691, donde sólo quedaron en pie el 10% de los 200 edificios de la entonces Villa de Alicante, se reconstruyó mucho patrimonio y se levantó nuevo. En toda la provincia de Alicante, el patrimonio del siglo XVIII es prácticamente inexistente. Es como un siglo “maldito” en cuanto a su conservación se refiere, y hasta los edificios religiosos son escasos, pues la época de la II República y la Guerra del 36 hicieron estragos. En la ciudad de Alicante quedan algunos importantes, como su actual Ayuntamiento, cuyas obras se iniciaron en 1699, en el mismo solar donde quedó derruido el anterior. También se construyó un magnífico edificio en el Portal de Elche, en el mismo jardín donde comienza a ascender la Rambla de Méndez Núñez, un edificio conocido como “la Aduaneta” con unas características arquitectónicas únicas por su fachada revestida de madera. Desde 1976 hasta su derribo en 1995, se siguieron todos los pasos que nunca se deben para la conservación de patrimonio. Se cruzaron intereses privados con municipales, se desatendió a propósito cualquier intervención sobre el edificio y hasta se saltaron la Ley de Patrimonio Protegido, pues se desmontó la fachada para construirla de nuevo, pero las piedras numeradas “desaparecieron”, quedando este bello edificio sólo para las fotografías nostálgicas.

EDIFICIO DE LA ADUANETA. PORTAL DE ELCHE. 1969.

Este mismo problema de abandono sucede con las casonas señoriales (palacetes) que dieron siempre a Alicante un aspecto impecable. Durante el siglo XX sus dueños las fueron abandonando, casas construidas desde el siglo XV al XIX, muchas de ellas bellamente decoradas y que ahora se pudren por diferencias entre herederos y Municipio. La solidez de sus fachadas de piedra impide sus derrumbes, pero los interiores están la mayor parte deteriorados y apuntalados. Algunas se han reconstruido y embellecido de nuevo, devolviendo al entorno entrañable de sus calles viejas, ese halo de grandeza que en su día tuvieron. Más suerte tuvo el Palacio del Portalet, situado en la calle Labradores. Se trata de un edificio de mediados del XVIII donde se han vivido intensamente los acontecimientos históricos de la Ciudad en los últimos tres siglos. Merece la pena una visita, pues hasta alberga un Centro de Interpretación que recorre los 7 edificios más emblemáticos de la zona.

Al menos, salvo excepciones incomprensibles como el de la “Aduaneta”, se han conservado en las ciudades españolas los edificios emblemáticos e históricos que han resistido nuestra accidentada historia, llena de catástrofes naturales, como los terremotos terribles que esta provincia ha sufrido, y terribles episodios bélicos y pre-bélicos. Existe en Alicante una lista de edificios protegidos por su valor cultural que se pueden visitar, y unos pocos que siguen cerrados por no tener todavía función determinada. Os voy a anotar dichos edificios en orden cronológico de antigüedad, extendiéndome en los más espectaculares (en mi opinión).

El Palacio de Maissonave es una construcción iniciada a finales del siglo XVII y alberga el Archivo Municipal junto al Palacio de Llorca. Se han encontrado restos tardo-romanos, de época musulmana (mediados del X) y cimentaciones de edificios de los siglos inmediatamente anteriores: XVI-XVII. Resulta toda una experiencia contemplar en un mismo espacio la ocupación humana durante 1.500 años.

El Edificio de la Asegurada data del año 1685 y es la construcción civil más antigua de Alicante, además de la más robusta, ya que ha soportado bombardeos y tiros de todos los conflictos bélicos, y sus reformas siempre se han dirigido a las modas y funcionalidades, y no por problemas técnicos propios del edificio. Sigue el estilo del Barroco Valenciano y su función inicial fue la de granero municipal. En 1977 se convirtió en uno de los primeros Museo de Arte Contemporáneo de España. Se encuentra en la calle Villavieja y forma parte del complejo MACA.

La Concatedral de San Nicolás de Bari se edificó sobre los restos de una mezquita árabe del siglo X, convirtiéndose en Colegiata a mediados del siglo XIII, época en que se fueron sustituyendo los elementos árabes aprovechados,  y ampliado el espacio de la ermita cristiana original. Se sabe que en 1265 se reunieron Jaime I y el Obispo de Barcelona Arnau de Gurb con las personalidades influyentes de la zona, para planificar la conquista del Reino de Murcia y combatir las insurrecciones moriscas frecuentes en el sur del Reino de Valencia. La parte más antigua conservada es el claustro, que data del siglo XV. Su aspecto actual se debe a la gran ampliación iniciada en 1616 y que no se terminaría hasta finales de dicho siglo. Su órgano es el más antiguo de la Comunidad Valenciana, y uno de los más antiguos de España, pues data del siglo XVI. Se convertiría en Concatedral en el año 1959. En las últimas décadas se ha intervenido profundamente para conservar todo su patrimonio monumental y artístico.

La Basílica de Santa María se encuentra muy cerca de la Concatedral y siempre ha pugnado en belleza y antigüedad por ser considerada la principal de la Ciudad. También se edificó sobre una mezquita, la Mayor, iniciándose su construcción para darle un aspecto Gótico en el siglo XIII. La torre de la derecha se terminó en el siglo XIV y casi cuatro siglos después se añadió la de la izquierda, que se terminó en 1713. El pórtico principal de su fachada está realizado al estilo Barroco, con esculturas de Juan Bautista Borja. Su aspecto actual, con fachada barroca, se terminó en 1721. La pila bautismal de mármol blanco de Carrara se atribuye a la Escuela de Miguel Ángel (siglo XVI). En el año 2007 la iglesia sería elevada a la categoría de Basílica por la Santa Sede.

El palacete que se construyó el Conde de Lumiares a mediados del siglo XVIII en la calle Gravina, pasaría en 1770 a convertirse en un esplendoroso Palacio de Gravina tras la adquisición de los edificios anexos, uno a cada lado, y que nos ha llegado hasta nuestros tiempos en un estado magnífico de conservación. Hoy en día alberga el Museo de Bellas Artes Gravina. El antiguo “Hotel Palas”, que ahora alberga distintas oficinas municipales, se trata de un edifico del siglo XVIII que pudo llegar hasta nuestros días hasta con el rico mobiliario de distintas épocas, pero las desavenencias entre sus últimos propietarios (1998) y el Ayuntamiento, nos ofrece solamente el continente (sus fachadas de piedra), siendo reformado su interior totalmente. Se trata de un edificio cargado de Historia y fue uno de los hoteles de lujo más antiguos que quedaban en España, pues lo fue desde mediados del siglo XIX. Se encuentra en plena Plaza del Mar. El último edificio que os propongo de este siglo es el antiguo Convento de Canónigas de San Agustín, iniciado en 1725 sobre un proyecto que no se culminó. Se encuentra ubicado en la calle Monjas, 1.

El Teatro Principal se inauguró en el año 1848 ante una población orgullosa de tan grandiosa construcción, entonces ubicado sobre los límites de lo que sería el primer gran Ensanche de la ciudad. Se encuentra en la Plaza Ruperto Chapí y se construyó bajo las órdenes del arquitecto E. Jover Pierrón entre los años 1846 al 1848. En esta última década se ha intervenido para su rehabilitación, tanto interior como exterior y reforzamiento de su estructura. Ese mismo año de 1848 se iniciaron también las obras para erigir la actual Plaza de Toros que podemos visitar en la Plaza de España, reformándose hasta su aspecto actual en 1888, celebrándose importantes eventos taurinos  y con un aforo final para más de 15.000 personas (para una ciudad que apenas sobrepasaba los 40.000 habitantes).

La ermita de San Roque original se erigió en el año 1559, pero por su lamentable estado de deterioro, se derribó para reconstruirse en el año 1869, dejando seis arcos de cantería originales tan sólo. Resulta un edificio singular de color teja, ubicado en lo alto de la calle de mismo nombre y bajo la espectacular vista del Castillo de Santa Bárbara.

Durante el Modernismo nos “acordamos” de nuestro pasado andalusí y todavía quedan ejemplos arquitectónicos de esta fusión de elementos de variados estilos en edificios que se levantaron a finales del siglo XIX y principios del XX principalmente. Esta época está muy presente en la ciudad, cuando se construyen las primeras avenidas y se aprovecha el derribo continuado de las murallas más alejadas, las del siglo XVIII, convirtiéndose en ensanches que radialmente se expanden hacia el interior, aunque se intenta una planificación en cuadrículas o cuadras dentro del semi-círculo urbano que se ha ido formando. Un ejemplo de aprovechamiento de dichas murallas sería el Mercado Central, iniciado en 1911 y que sufriría en la Guerra del 36 una de las mayores catástrofes civiles de la Historia de España a causa del bombardeo (338 víctimas y centenares de heridos). Su espacio rectangular se dobla en dos plantas  al contener una en semisótano, convirtiéndose así en uno de los mayores de la Comunidad Valenciana. Se encuentra en la Avda. Alfonso el Sabio, 10. Su estilo pertenece al Modernismo Valenciano aunque con elementos variados (ecléctico).

El Real Casino de Alicante abrió sus puertas por primera vez en 1881 en lo que fue el Palacio de los Marqueses de Escalambre. Es quizás uno de los edificios más reconocidos de la Ciudad, siendo reformado en numerosas ocasiones a lo largo de casi siglo y medio, y hoy en día alberga un restaurante y diversas salas para actividades. Desde el año 2007 se recuperó su primitivo nombre de Liceo y se le otorgó el título de Real por S. M. Don Juan Carlos I. Se encuentra en mitad de la Explanada, un magnífico lugar para lucir este edificio, que ha ido incorporando estilos arquitectónicos que siempre han sorprendido a propios y extraños por su belleza.

En la Lonja de Pescado se aprecia esa “recuperación de la cultura islámica” que os comentaba. Se construyó entre 1917 y 1921 por el ingeniero Próspero Lafarga y se encuentra pegado al Puerto, en el Paseo Julio Guillem Tato. Pasó a propiedad del Ayuntamiento y se rehabilitó para convertirse, desde el año 1992, en sala de exposiciones, sobre todo de arte pictórico y distintos eventos, como entregas de importantes Premios.

La Casa Carbonell es uno de los edificios más bellos y grandiosos de la Comunidad Valenciana. Se encuentra al inicio de la Explanada y justo después de la Plaza del Mar, donde descansa la Fuente de Colores, una fuente monumental que ya forma parte de la identidad alicantina, como lo es también el grupo escultórico de la Plaza de los Luceros. La Casa Carbonell se construyó en 1925 y desde hace una década que leo atribuirse proyecto y obras a multitud de arquitectos y “pseudo-propietarios”. Pero no voy a profundizar en el tema porque merece un post completo que realizaré más adelante. Lo cierto es que se construyó por orden del industrial alcoyano Enrique Carbonell, proyectado por el arquitecto alicantino Juan Vidal Ramos en 1918 y que se levantó en el solar del antiguo Mercado, mostrando toda una exhibición del Modernismo Valenciano elevado a su máxima expresión.

El actual Hospital Provincial situado en el Pla, se inició en el año 1923, aunque no se darían por concluidas las obras y su inauguración oficial hasta 1931. Parte del mismo está dividido en Ambulatorio y el magnífico MARQ, Museo Arqueológico, quien mandó una profunda remodelación interior del antiguo Hospital, aunque prácticamente no ha cambiado su aspecto exterior original. Por último queda el Palacio de la Diputación Provincial, edificio terminado en el año 1931 bajo las órdenes del mismo arquitecto alicantino que proyectó la Casa Carbonell. Ofrece un estilo Neoclásico con detalles ornamentales barrocos. Sigue funcionando como sede desde que se inauguró.

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