El equipo de www.qvo.es ofrece su más sentido pésame por las víctimas del COVID-19 a las familias, por eso muestra desde el inicio de esta terrible Pandemia un lazo negro en todos sus post.

Tras casi dos décadas de “ocupación” de las tropas norteamericanas en Afganistán y, a pesar del apoyo internacional, se retiran con el rabo entre las piernas. En sólo tres días, los insurgentes talibanes han conquistado 11 de las 34 provincias afganas. Con esta retirada, Estados Unidos de América pierde la guerra contra los talibanes, una guerra que ha costado miles de millones en recursos y miles de vidas humanas. ¿Y para qué? Para nada.

No hay que olvidar que los Estados Unidos, mediante su “tapadera” de la ONU y sus Cascos Azules, invadieron Afganistán apoyados por las tropas de otros muchos países, incluidos los rusos. 102 soldados españoles han perdido la vida en esta aventura caprichosa. De los más de 3600 soldados fallecidos en esta guerra, 2451 son, oficialmente, las bajas estadounidenses. Supongo que ahora, el Gobierno de la Casa Blanca pedirá perdón a las familias que han contribuido, con sus pérdidas y su dolor, a esta misión en Oriente Medio, cuyo pretexto fue el atentado del 11 de Septiembre. Porque a las familias de los más de 150.000 muertos entre civiles y militares afganos, a ellas ni agua.

Podéis leer en la Wikipedia el periplo histórico que ha llevado a este país a ser el centro de atención internacional durante medio siglo. ¿Qué tiene este país pobre para que echaran a patadas al Imperio Británico por tres veces en el siglo XIX, a soviéticos, pakistaníes y chinos a principios del XX, otra vez a los rusos a finales de los 80s, y ahora a los estadounidenses apoyados por medio mundo? Este país pobre tiene mucho dinero, dinero negro, ideal para comprar armas en el también mercado negro de las armas. Tiene población, pues supera los 38 millones de habitantes, con mucha gente joven, y tiene cojones, como los tuvieron vietnamitas y coreanos en el siglo XX.

Aquí vimos a las “superpotencias”, rusos y yanquees, con su arsenal bélico inacabable, y sus bombitas atómicas, satélites y drones amenazando al mundo… Los afganos han echado por tierra a estos gallitos y a todas las teorías conspiranoides imaginables, esas teorías sobre quién manda en el mundo, y quién mueve los hilos… Pues en Afganistán mueve los hilos un talibán, más que le pese a ese teórico de las conspiraciones. Ahora dirán estos teóricos que los Iluminati o “en Bilderberg se habrá decidido la suerte afgana”, y otras cosas por el estilo. En fin, solamente me queda por añadir qué se ha ganado y qué perdido con la retirada de las tropas de la ONU de Afganistán, algo que se adivina leyendo la wiki, pero que no se detalla.

Afganistán posee una economía de subsistencia. Cambia productos agrícolas y ganaderos por trigo y otros productos también de subsistencia. No tiene un atractivo tan grande como para combatir por sus tierras más de dos siglos sin apenas pausa, a menos que seas y ames Afganistán. Pero produce más de 900 toneladas de heroína al año. Para fabricarla, Afganistán dispone de al menos 328.000 hectáreas cultivadas con la amapola adormidera. Los beneficios anuales rondan los 6.000 millones de dólares. Eso supone alrededor del 30 % del PIB afgano y un sector que da empleo a más de 590.000 personas.

Los “esfuerzos” por cambiar este tipo de cultivo, tanto afganos como estadounidenses, apenas han diezmado la producción, que siempre ha ido en aumento hasta el día de hoy. El control de estas zonas rurales pasarán pronto a los talibanes, pero no hay duda de que durante el proceso, Afganistán volverá a sufrir una guerra civil, que en nombre de Alá, de la Libertad, la Democracia, o vete tú a saber qué nombre, resultará una élite y unos políticos que agarrarán este pellizco jugoso “para ellos y nadie más”. La Historia se repite una y otra vez. No tenemos remedio.

En cuanto a la participación española se refiere, también nos retiramos, dejando en Embajada y centros operativos, el mínimo imprescindible de personal. Somos el tercer país con más bajas (102), detrás de Reino Unido (456) y Canadá (158), de toda la coalición. Somos un socio muy valioso que desactivó más de 1400 minas y actuó de pleno en numerosas incursiones insurgentes, soportando numerosos atentados. Pero como siempre, USA se porta de manera traicionera con sus socios. Hace tan sólo unos meses, el mismo día que salió Trump de la Casa Blanca, los Estados Unidos de América reconocían el Sáhara Español como marroquí. Otro robo histórico sin respuesta “valiente” por nuestra parte. Pero mandamos soldados a África, Irak, Irán, Palestina, Jordania, etc, a morir en guerras donde no tenemos intereses directos ni fundamento para la participación.

Abandonamos un país más pobre que hace dos décadas, desolado y al borde de una guerra civil. Pero al menos vamos a dar refugio a unas 80 familias de los traductores y otro personal afgano que sirvió a nuestras tropas como apoyo logístico. Curioso modo de “compensar” vidas humanas españolas, trayéndose otras del extranjero. No lo digo por reproche ni crítica, sino por la forma que tiene esta vida de dar vueltas. Tras la retirada estadounidense, vieron desde el Alto Mando que los talibanes ya están a las puertas de Kabul, así que dejarán un pequeño contingente de tropas, de unos 1400 hombres, para defender la Embajada y otros puntos donde queden norteamericanos. Mientras tanto, se negocia la entrega de la capital a los insurgentes y pactar un nuevo Gobierno. Una derrota humillante para la superpotencia americana.

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