La película Snowden, dirigida por Oliver Stone, es un completo aburrimiento, de tal manera que ni siquiera se debería llamar película, sino más bien documental con actores. Pero resulta que las cosas verdaderamente importantes en el mundo suelen ser aburridas. La Ley es aburrida, la Política es aburrida, la filosofía es aburrida, el mundo de la programación en Internet es aburrida (encriptaciones, códigos, datos, etc), así que todo lo relacionado con esas materias, a la fuerza son aburridas también.

Existe en la película Snowden un mensaje claro y conciso, a la altura de la mítica publicación de “El Príncipe” de Maquiavelo, pues en ambos sitios se nos avisa de que los gobiernos, tengan el color que tengan, deben ser y son capaces de cualquier cosa con tal de anticiparse a un hipotético enemigo del Sistema, adelantando sus peones en una ilusoria partida de ajedrez, a modo de “el fin justifica los medios”. La Administración Obama pasará a la posteridad como un gobierno “progresista”, más o menos “tolerante” y abierto en comparación con otros anteriores y, sobre todo comparado con el actual, pero me temo que en el futuro, los historiadores que lo analicen de una manera objetiva, estropearán la imagen impoluta del primer Presidente afroamericano de la Historia, porque ninguno hasta el 2013 había sido capaz de espiar y vulnerar la intimidad de los hogares del mundo entero y, aunque en esa fecha se supone que Obama suprimió los programas ilegales que facilitaban este delito, nadie nos asegura de que se hayan suprimido en la práctica.

Este tipo de noticias nos alertan para sumirnos en un “Estado de Paranoia” que se suma a las demás vulneraciones que los gobiernos están cometiendo contra la ciudadanía universal. Tenemos que el “denunciante” Edward Snowden es culpable por denunciar a su propio gobierno que es el que comete realmente un delito. Resulta una comparación a otro nivel, pero es como aquellos activistas contra la Guerra de Vietnam, que acababan en la cárcel por “revoltosos” y anti-americanos, hasta que se decide parar dicha guerra, quedando todo en un extraño y ambiguo bucle hasta el siguiente conflicto bélico. ¿Cómo se castiga a un gobierno que comete negligencia o infringe la Ley? ¿Qué defensa existe contra los políticos? Generación tras generación, los ramos de cada oficio o profesión se ha consolidado para que nadie pueda contradecir o cuestionar sus equivocaciones o incluso la razón de su propia existencia. Políticos, grandes empresarios, médicos, sistema judicial, etc., los pilares de nuestra sociedad se han consolidado para convertirse en “intocables”, viéndose obligados a manejar Internet (Ley de Protección de Datos) de manera fraudulenta para protegerse.

Tampoco se salvan los nuevos “profesionales”, los informáticos a los que facilitamos nuestras contraseñas, pues está claro que Google, Yahoo, Microsoft y todas las grandes plataformas, que sufren a diario ataques cibernéticos, colaboraron y colaboran con las agencias gubernamentales, es decir, comparten el acceso (o “dejan hacerlo a otros”) para vulnerar las cuentas de los usuarios de manera fraudulenta.

En la película, Joseph Gordon-Lewitt le dice a su novia Shailene Woodley: “no abras tu portátil, cambia de e-mail hasta que te encripte tus contraseñas, porque te espían”. Ella le responde lo que siempre he pensado en respuesta a este paranoico dilema: “no tengo nada que esconder, que miren”. Creo que en este simple intercambio de frases se encierra todo un mundo de cuestionamientos, toda la variedad de personalidades que pueblan la Tierra, cuando antes nos enmarcaban a todos entre lobos o corderos. Ahora somos “los que miran” y “los que son observados”. En fin, creo que la película es interesante en el aspecto informativo pero, aunque me encanta su actor protagonista, creo que Stone no ha acertado pues el Snowden real tiene una personalidad más abierta y sus facciones corporales son más gestuales, algo que no transmite Joseph, demasiado rígido para el papel. Se me ocurren al menos un par de actores perfectos para el papel. Otro actor que pasa “desapercibido” en la película es Nicolas Cages, con un papelito que más parece un cameo.

El film se estrenó en el 2016 y costó sobre los 40 millones de dólares, más de lo que se ha recaudado, pues no ha superado los 35 millones, y eso nos indica que a nadie le interesa “la verdad” o que simplemente como película no tiene nada de atractiva. Creo que Oliver Stone debió realizar un documental, pues ha dirigido muchos geniales, y quizás no lo ha hecho porque ya existen muchos en circulación sobre el tema, incluido uno producido por él mismo. De hecho, en el año 2015 ganaría el Oscar uno con el propio Snowden en persona. La cuestión es que una película que debería causar uno de los conflictos sociales más escandalosos de la historia, ha pasado sin pena ni gloria, comprobando una vez más que la sociedad en el mundo occidental está más que perdida en un sistema corrupto, sin posibilidad de cambiar nada.

 

Toni Ferrando.

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