Si una persona de economía humilde o colectivos desfavorecidos solicitan o sugieren una Renta Básica Garantizada (de inserción o de cualquier tipo negativo para la hacienda pública), inmediatamente salta la alarma, como si fuere una utopía sinsentido o como si vulnerara todos los preceptos fundamentales del ser humano. Simplemente la Sociedad se muestra indiferente o en contra, como si de cualquier otra propuesta vana se tratase. Pero si quien sugiere una Renta Básica Universal es un multimillonario (por ejemplo Zuckenberg, el fundador de Facebook, al que le han parado los pies por su proyecto de criptomoneda), y además es un personaje poderoso e influyente de la Sociedad,  la alarma no se silencia tan rápido y se ponen en movimiento esos resortes “invisibles” que conservan nuestro obsoleto estilo de vida.

“La Libertad es la posibilidad de no ser obligado a hacer lo que uno debe”. Si dependemos de un trabajo para conseguir la Libertad, resulta que convertimos en un concepto contradictorio y “aristotélico” a dicha Libertad, pues no hacemos lo que queremos ergo no existe la Libertad. Nuestro modo de vida coaccionado por el Empleo, tanto por conseguirlo como por conservarlo, cambiaría radicalmente con la Renta Básica, así como modificaría la mentalidad universal en todos los sentidos. Todos sin excepción trabajarían y acometerían proyectos que realmente les gustasen. La Humanidad conocería una revolución sin precedentes. De momento se erradicaría la Pobreza.

En España hace ya más de medio siglo que gozamos de asistencia médica gratuita, e incluso la Seguridad Social genera grandes beneficios cuando se gestiona correctamente. En muchos estados modernos (incluidos muchos estados de los Estados Unidos de América), hablan de “utópico” un país con asistencia médica gratuita. Engañan u omiten a la opinión pública algo que en España se consiguió hace muchas décadas con éxito. Con la Renta Básica Garantizada ocurre exactamente lo mismo: se considera utópico porque “ataca el concepto capitalista y de mercado imperante”. Pero resulta que todos los ensayos sobre la Renta Básica han resultado positivos: se genera más empleo, más dinero circulando, más beneficios para las empresas, más bienestar social, etc. ¿Qué impide entonces aplicarlo a un nivel Universal?

Hace más de tres décadas, cuando todavía no conocía este concepto por su nombre actual, pues yo lo llamé Paga por Derecho de Nacimiento (PDN),en mis trabajos inéditos, intenté organizar un estudio macro-económico para comprobar si era posible aplicar la Renta Básica y fui anotando los daños colaterales, a quién perjudicaría dicha aplicación. Curiosamente no encontré nada negativo, más bien todo lo contrario, pero cuando lo comentaba, o se reían de mi sin más, o me llamaban “comunista teórico” o cosas por el estilo. Cuando surgió el Bitcoin se pensó que se tambalearía toda la economía mundial, pero en cambio la ha revitalizado. ¿Contradictorio? Siempre pensamos en el dinero en cuestiones de riqueza y pocas veces pensamos en los bienes tangibles, ¿no estriba en este detalle la cuestión? Los bienes materiales sólo se pueden modificar especulando con su valor, es decir, cuando le aplicamos un valor dinerario. Si le damos al dinero su valor práctico y al servicio de la Humanidad, obtendremos unos bienes y una riqueza que puede seguir perteneciendo a esa élite “avariciosa” que domina los mercados, pero sin excluir a ningún ser humano del valor del dinero. Así de sencillo. De modo que a nadie le importará que una tecnología supere y deje fuera del mercado a otra obsoleta (por ejemplo la masiva introducción de los robots a nuestro servicio), porque todos tendríamos la tranquilidad de dicha Renta Básica siempre fija en nuestra cuenta corriente.

Cuando en la época de crisis a principios de siglo algunos partidos (de Izquierda) sugirieron la Renta Básica, sirvió para que dichos partidos escalaran posiciones de poder, pero cuando consiguieron “visibilidad” abandonaron el concepto. La Renta Básica, de seguir una tendencia política determinada, sería de Derechas si lo analizamos con atención, pero curiosamente resulta una idea que se supone socialista o comunista. Yo les digo a todas estas personas que analizan “políticamente” las cuestiones que nos afectan, que la Renta Básica no posee posición ni color, que es una cuestión universal, que es posible y que cambiaría para bien el status qvo del planeta Tierra.

Vídeo interesante sobre la Renta Básica Universal emitido en TVE2

A grandes rasgos, una Renta Básica supondría para la hacienda pública española 50 mil millones de euros mensuales si se estableciera entorno a los 1000 euros. Existen numerosos gastos superfluos o revisables que se podrían suprimir para alcanzar la meta y además, el crecimiento económico permitiría incluso una especie de “autofinanciación” similar a la carga que nuestra debilitada Clase Media soporta. El PIB español gira entorno a los 1.8 billones de euros anuales. El presupuesto anual que presenta el Congreso gira entorno a los 360.000 millones de euros, pero la Renta Básica a 1000 euros, supondría un gasto de 600.000 millones de euros, una cantidad desorbitada en comparación. ¿Qué deberíamos revisar para conseguirla? Una solución pasaría por aplicarla paulatinamente y desde una cantidad considerablemente menor, por ejemplo una paga de 400 euros los primeros años. Pero aún supondrían 225.600 millones de euros, más de la mitad del Presupuesto General del Estado, pero una cantidad mucho más factible de lo que se puede suponer.

¿De dónde salen los Presupuestos Generales del Estado? Pues es la cantidad que se generan con los impuestos de todos los españoles. Si resulta que nuestro PIB alcanza los 1.8 billones de euros, comprobamos  que claramente los impuestos no provienen de las grandes empresas y fortunas españolas. Los impuestos que paga Telefónica S.A., por ejemplo,  son sin duda mucho mayores que cualquier particular, pero no se aplican los mismos porcentajes para uno y otro, por eso existe tanta diferencia proporcional entre el PIB y los Presupuestos. Telefónica paga entorno al 6 % en impuestos, mientras que un particular contribuye con más del 50 % a las arcas del Estado. Si se aplicase el mismo baremo en los impuestos a todo el mundo, particulares y entidades,  los Presupuestos Generales deberían girar en torno a los 900 mil millones de euros. Si a eso sumamos que los Presupuestos Generales son administrados arbitrariamente por la clase política, encontramos lógico que se tome como absurda la aplicación de una Renta Básica Garantizada.

Si se aplicase la Renta Básica Universal el mundo cambiaría radicalmente. Bien es cierto que las personas perezosas y que quieren vivir sin hacer nada encontrarían su modelo ideal de estilo de vida: todo el día ociosos, tumbados y sin ninguna perspectiva. Pero eso es una ventaja para la sociedad, pues los que se aferran a ese modo de vida, no se convertirían en delincuentes en potencia por buscar el dinero fácil. Si les gusta no hacer nada, pero tienen comida y vivienda garantizada, se mantendrán perfectamente integrados en la Sociedad. Todos tenemos sueños por realizar, hasta los más perezosos, así que lo normal sería que una vez resuelto el problema del dinero, se busque culminar esos proyectos que surgieron en nuestra más tierna juventud y que ahora la búsqueda de empleo nos impide emprender. Supongo que no se erradicaría la delincuencia por completo, pero si se reduciría espectacularmente, pues nadie quiere ser castigado ni encerrado teniendo todos los meses en la cuenta dinero suficiente para vivir decentemente.

La Renta Básica no es una utopía (se propuso como tal en la Inglaterra del siglo XVI en el libro de mismo título). Se puede aplicar ajustando la economía a nuestras verdaderas necesidades vitales y sociales, y no dependiendo de los valores obsoletos y que están destruyendo nuestro planeta. Si decidimos suprimir la fabricación de las bolsas de plástico, se suprimen mañana pues ni fabricante ni empleados sufrirían las repercusiones actuales de una quiebra. Nadie quedaría desamparado. A este ejemplo podemos sumar cualquier material o tecnología que nos perjudique a nosotros y al medio-ambiente, reemplazándolas por  tecnologías y sistemas modernos y sostenibles. Eso es el verdadero progreso y no lo que nos venden las grandes empresas ni políticos que trabajan condicionados por éstas.

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