El equipo de www.qvo.es ofrece su más sentido pésame por las víctimas del COVID-19 a las familias, por eso muestra desde el inicio de esta terrible Pandemia un lazo negro en todos sus post.

Decorar un salón resulta muy sencillo: una mesa con sus sillas, un sofá y un lugar donde plantar la televisión. Estos tres elementos son los fundamentales desde los años 1960s al menos. Pero, si en efecto observamos las fotografías desde esas fechas, comprobamos que las modas han ido ubicando estos elementos de forma distinta, además de cambiar también sus materiales, tamaños y colores con los que se fabrican. Estos objetos han configurado siempre nuestros salones y su situación le dará más o menos estilo.

Para empezar, como es obvio, os contaré la tendencia actual que se sigue para la decoración de un salón. No se trata de situar simplemente un mobiliario, sino que consigamos convertirlo en un lugar acogedor, moderno y bonito. Resulta importante que el “continente” ya transmita calidez, es decir, que las paredes y techos nos parezcan agradables a la vista inmediatamente, o que “pase desapercibido el continente”, que hoy en día se considera lo “más agradable posible”. Esto se consigue con colores neutros y pasteles. Un techo blanco mate y las paredes en color blanco roto (clicar aquí para leer post dedicado) es lo que se lleva en esta última década al menos. Los tonos pasteles son siempre muy interesantes, pero debéis tener en cuenta el color del mobiliario para que resulte todo un conjunto con estilo. En cambio, con el blanco roto, el protagonismo  de la sala será por completo del mobiliario.

La altura del salón es un detalle importante también a la hora de decorar. Si nuestro techo supera los 2.5 mts., con la tendencia actual de un mobiliario bajo, nos resultará un espacio muy grande de vacío y destacarán entonces partes que pertenecen al continente, como las cortinas o estores, tubos de calefacción, haciendo resaltar también los cuadros o tapices que colguemos, otorgándoles el mayor protagonismo. Un salón demasiado alto resulta ideal para una decoración rústica o vintage (clicar aquí), pues los muebles, cuanto más antiguos, más altos eran. Podemos aprovechar para colocar de nuevo aquellos muebles castellanos, de madera maciza, ya casi olvidados, pero con elementos modernos que le otorguen una nueva personalidad.

Con una altura estándar de entre 2.2 y 2.5 mts se lleva un continente de colores claros, como el blanco roto sugerido y techos lisos sin molduras. Si os gustan las molduras, os recomiendo elegir las más pequeñas, porque  resultan muy elegantes pues, aun siendo discretas, veremos que conjunta de maravilla con los demás elementos. Los muebles, casi en su totalidad, ofrecen innumerables ángulos rectos, así que, con la moldura en el techo, “cerramos” el espacio con más ángulos, obteniendo un salón sin espacios vacíos de consideración. Para los salones más altos, ya buscamos molduras más grandes y de las formas que más nos apetezcan, pues resultará una buena medida de “acortar” la altura y devolver el equilibrio visual al salón.

Pasamos al mobiliario. Por mi trabajo, suelo visitar una media de 6/10 viviendas por semana desde hace más de 25 años y he visto de todo: salones exquisitamente decorados y también verdaderas calamidades. La mayoría de familias sigue pensando que cuantos más muebles y trastos, más lujoso resulta el salón, y por algunos he tenido que ir saltando y sorteando obstáculos para llegar a la ventana o balcón. Si a eso sumamos que hoy en día los ángulos rectos prevalecen sobre otras formas, podemos incluso hasta salir heridos de una visita.

Debemos ser conscientes de que se trata de un lugar habitado a diario y por varias horas. Debe ser un salón cómodo y confortable. Así que, al decorarlo, debemos comportarnos como aparejadores aficionados. Meter un sofá de 3 mts de largo cuando esa es la distancia mayor de la sala no resulta nada práctico ni higiénico. Debemos amoldarnos a las distancias de nuestro salón. Ya hemos visto que los elementos imprescindibles son una mesa con sillas, un sofá y un lugar, que puede ser un pequeño aparador, para colocar la televisión. Si no nos queda espacio para movernos apenas por la estancia, no debemos colocar más muebles. Si un sofá largo no cabe, no le demos más vueltas, debemos adquirirlos para dos plazas y una tercera individual. Bien situado todo, hasta nos parecerá un salón grande y confortable. La mesa debe ser ligera en este caso de salón pequeño, porque la trasladaremos a nuestro gusto en los momentos dados. Si la mesa permanece retirada a un lado, y sólo la movemos cuando la ocupemos, obtendremos un espacio por el centro del salón siempre libre a la circulación.

Muchas veces se compran los muebles en lote y sin ver siquiera el salón ni su tamaño. Estas personas tienen luego verdaderos problemas a la hora de ubicarlos en un salón muy justo de tamaño. Debemos medir las distancias antes de adquirir los muebles para no llevarnos sorpresas desagradables. Pero cuando disfrutamos de un salón amplio, a pesar de disponer de más posibilidades, os sigo recomendando la no saturación del espacio. Además resulta muy práctico, pues nos anima a variar de vez en cuando el orden de los elementos ya que resulta menos pesado.

Con un salón amplio lucen los largos sofás y sus extensiones. Recordad que ahora son más bajos que nunca, así que debemos conjuntar todo a una menor altura que hace unos años. Hay preciosas mesas de cristal y unas sillas de respaldo bajo muy cómodas, aunque la variedad de materiales y colores de las mesas son numerosos. He visto muchos salones a dos niveles, y en éstos su decoración debe ser estudiada con mimo. Situar una gran mesa de madera maciza con sus sillas en el altillo resulta señorial y otorga gran estilo, siempre y cuando en el nivel inferior nos quede espacio suficiente para los sofás y los demás elementos necesarios.

El color del mobiliario debe estar en consonancia con los colores neutros y pasteles que elijamos. Hay que tener en cuenta que lo destacado en un continente claro será el contenido, pero si elegimos tonos también claros y/o pasteles, aluminios, esmaltados blancos, etc., conseguiremos un equilibrio de lo más confortable y que para nada nos cansará. Existe la tendencia de aplicar papel pintado o pintar una pared de fondo más intenso para dar un toque más elegante, pero os recomiendo que no lo realicéis de primeras porque si os cansa dicho fondo, os apetecerá un cambio radical, incluso subir los tonos de color. Una pared con piedra caravista es lo más, pero colocarlo o cambiarlo cuando nos canse resulta un gasto elevado. Es preferible pintar de primeras todo el salón del mismo tono y cuando os canséis, decorar alguna pared. Resulta práctico y económico.

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