La NASA ha calculado que un cuerpo celeste con un radio de 4,1 kms. se acercará a la Tierra el próximo día 29 de Abril del 2020, aunque asegura que las probabilidades de que impacte sobre nuestra atmósfera son nulas. Dicho asteroide se viene observando desde hace años desde los observatorios diseminados por el planeta como por los centenares de aficionados que escrutan el espacio estelar.

El asteroide se bautizó como 52768-1998 OR2, por el año e iniciales de su descubridor. Desde ese año sigue en la “agenda” de la NASA y de muchos observadores, así que se sigue y estudia desde su trayectoria hasta su posible composición química. Se calcula que este enorme cuerpo celeste se acercará a una distancia superior a los 6,2 millones de Kms de nosotros, en su distancia más corta de su trayectoria, así que ni desviándose cabría la posibilidad de colisión o muy remota.

Dicha fecha de máximo acercamiento se ha establecido en el dia 29 de Abril del 2020 y si se es aficionado a observar el cielo, con los debidos instrumentos, se podrá seguir con las coordenadas que la NASA facilita en su WEB. Existen miles de cuerpos celestes surcando el espacio inmediato a nuestro planeta, pero ninguno lo suficientemente grande como para peligrar nuestra integridad.

Las páginas sensacionalistas hacen eco de su gran tamaño, y lo comparan con los meteoritos caídos en el pasado “reciente”, ninguno superando los 200 mts, pero que colisionaron a tal velocidad y violencia que se convirtieron en verdaderas bombas atómicas de miles de kilotones. La peligrosidad del 52768-1998 OR2, de colisionar con la Tierra, sería terminal para la vida que conocemos. Pero pasará tan lejos que no lo distinguiremos ni con unos buenos prismáticos ni con buenas condiciones atmosféricas, ya que la distancia de su paso está demasiado alejada como para verlo a simple vista.

Otro cuerpo celeste se acerca también, esta vez con un diámetro de unos 250 mts, y que se teme impactará contra la franja del Pacífico al Sur de los Estados Unidos (costa o interior de California, concretamente en los alrededores de Los Angeles). Se viene siguiendo desde los observatorios de la NASA al menos desde el año 2017 y se calcula que llegará en Septiembre de este mismo año con una trayectoria invariable hacia la Tierra. Aunque la NASA admite dicho seguimiento, no ha confirmado que se vaya a materializar dicho impacto sobre nuestro planeta.

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