El origen del roscón de Reyes lo podemos situar perfectamente en el Levante español y más concretamente en las provincias de Alicante y Murcia, siendo el panquemado la receta primera y apareciendo después la típica mona de pascua y ésta que nos ocupa hoy. En el post que os publiqué sobre esta merienda de Semana Santa ya os cuento las localizaciones y las fechas aproximadas de esta receta tradicional. Clicando aquí podéis leerla de nuevo. La diferencia entre el roscón y la mona estriba, además de su forma,  en los ingredientes añadidos que los decoran, cuando encontramos un huevo duro en la mona y fruta confitada sobre una masa en forma de corona en el roscón. El sabor del roscón es más cítrico y afrutado, al incluir agua de azahar, probablemente porque la tradición surgió más al Norte de la Comunidad Valenciana y quizás sur de la actual Cataluña.

En cuanto a la tradición de “esconder” dentro del roscón una haba seca y figuritas o regalos, ya se tienen referencias de mediados del siglo XIV, según Caro Baroja, en el Antiguo Reino de Navarra, se elegía al niño que la encontraba para representar al “Rey de la Faba”, curiosamente como se denominaba en todo el territorio nacional aunque se hablaran idiomas distintos. Así que se puede saber con alguna certeza el origen de la receta (cristianos y judíos románicos del Levante), pero no tanto el origen de la famosa “haba”. Lo que sí está claro es que ya existen testimonios de lugares tan separados entre sí y del siglo XII, como son Navarra y Granada, donde ya se relatan la costumbre del roscón, llamado originalmente “tortell”, y el famoso “rey de la haba”.

Trabajar durante años preparando bollería industrial te supone una excelente experiencia. En mi caso, al tratarse de una de las más grandes de la provincia y tercera de España en volumen de masa congelada, donde se pueden probar “mejoras” de las recetas, resulta toda una ventaja. Por ejemplo, en el caso del roscón de Reyes, de los miles que metía en los hornos, nadie notaba si alguno de ellos se había preparado con otro tipo de levadura, otras harinas distintas a las habituales, o si en el acabado, las confituras llevaban gelatina de manzana para darle más brillo y un sabor más suave al roscón. También me gustaba realizar alguno con forma distinta y rellenar alguno con cabello de ángel o con nata y trufa recién elaborada en la sección de pastelería.

Os comparto la receta típica, tal y como se prepara artesanalmente y de forma sencilla, aunque se puede “sofisticar” con aromas distintos. El original siempre contiene aromas de azahar y cítricos, que se hicieron comestibles por las tierras castellonenses de Villarreal y su contorno hace más de mil años.

Ingredientes

  • 650 g de harina de fuerza
  • 250 ml de leche tibia
  • 25-30 g de levadura fresca
  • 120 g de azúcar
  • 120 g de mantequilla o margarina derretida
  • 2 huevos y 1 yema
  • 10 g de sal
  • 2 y 1/2 cucharadas de agua de azahar
  • Piel rallada de 1 limón grande y 1 naranja

Para decorar:

  • Frutas escarchadas al gusto
  • Azúcar
  • 1 huevo batido
  • Una naranja
  • Figuritas horneables

Preparación

Primero se mezcla un poco de los 250 ml de leche tibia con 2 ó 3 cucharadas de la harina de fuerza. Se añaden 25-30 gr de levadura fresca desmenuzada y lo removemos todo. Se tapa y se deja fermentar unos 15 ó 20 minutos en un lugar cálido para que fermente.

 

Una vez la masa de arranque ha fermentado, en un bol grande añadimos el resto de la harina y vamos añadiendo poco a poco el resto de ingredientes: azúcar, ralladura de limón y naranja, sal, leche, 2 huevos, azúcar, la masa de arranque que teníamos en otro recipiente fermentando, el agua de azahar y por último la mantequilla o margarina derretida. Removemos hasta que quede una masa homogénea.

Enharinamos una superficie lisa, y amasamos durante unos minutos con nuestras manos. Si es necesario le añadimos un poco más de harina para poder trabajar bien la masa. Le vamos dando forma de bola a nuestra masa, y una vez bien amasada, la guardamos en un recipiente hermético o tapada con uno o dos paños húmedos durante un par de horas en un lugar cálido y sin corrientes.

Después de un par de horas la masa debe haber crecido aproximadamente el doble. La sacamos del recipiente y en una superficie lisa enharinada, la amasamos de nuevo y poco a poco le vamos dando forma a nuestro roscón. Con esta masa nosotros hemos hecho dos roscones, uno más grande y otro más pequeño, pero podéis hacer uno más grande o hacer dos medianos. Si vamos a hacer dos roscones, separamos la masa y amasamos cada una de ellas dándole forma y haciendo el agujero con los dedos. El agujero se hará más pequeño al hornearlo, así que es conveniente hacerlo grande. Los debemos dejar nuevamente reposar durante aproximadamente una hora bien cubiertos y en un lugar caliente, un buen truco es encender el horno previamente a 50°C y apagarlo, y meter los roscones en el horno apagado para que se mantengan calientes.

Finalmente, podemos pintar nuestros roscones con huevo, y decorarlos a nuestro gusto, por ejemplo con fruta escarchada, naranjas confitadas, almendras laminadas, azúcar glass, o lo que prefiramos. Si queremos añadirle una figurita, es el momento de esconderla bien dentro de la masa.

Una vez tenemos nuestros roscones de reyes decorados, los metemos en el horno precalentado a 18o°C durante unos 20 minutos, si tenemos un roscón pequeño posiblemente esté listo a los 15 minutos. Los sacamos, los dejamos enfriar un poco y si nos gusta, podemos cortarlos por la mitad y rellenarlos de nata, trufa o nuestro relleno favorito. (preparación según la pág. web pequerecetas.com)

 

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