El equipo de www.qvo.es ofrece su más sentido pésame por las víctimas del COVID-19 a las familias, por eso muestra desde el inicio de esta terrible Pandemia un lazo negro en todos sus post.

Las sociedades educadas en el concepto de Libertad contemplamos un mundo próspero y de bienestar alentados por otro concepto abstracto más confuso y hasta ambiguo, llamado Democracia. Pero la defensa de ambos conceptos tiene un coste muy alto para el ser humano. Cada vulneración de los principios básicos democráticos y cada vez que la sociedad mira para otro lado, son un escalón más que nos hace bajar hacia el totalitarismo y al fracaso. La clase política necesita problemas para justificar su existencia ante la sociedad, del mismo modo que la Policía necesita de delincuentes para cumplir sus obligaciones de servicio. Mientras permitamos que nuestros dirigentes y cargos públicos “produzcan” problemas, dichos conceptos fundamentales se desarrollarán contradictoriamente y abocados al desastre.

Los distintos gobiernos que se han sucedido a lo largo de estos últimos cuarenta años han vulnerado las leyes y la Constitución, han obviado los Derechos Humanos y manipulado la Justicia y la Opinión Pública a su favor mediante “parches” jurídicos y la adquisición de los más importantes medios de comunicación. Todo está diseñado para el beneficio exclusivo de la clase política. Si el que crea las leyes las vulnera, tenemos un problema de base imposible de solucionar, al menos con este sistema, cuando se permite el gobierno de minorías mediante pactos incongruentes con el principio ideológico supuesto de cada partido. Los políticos nos han sumido en una guerra de partidos sin sentido, en la llamada ahora Partidocracia, guerra motivada por la contradicción de las bases que los fundamentan. Empezando por admitir partidos contrarios al régimen, al común, y que éstos adquieran poder en las urnas, resulta al fin un colectivo completo ingobernable y que no tiene un futuro pacífico más que otorgando privilegios y repartiendo fondos públicos de manera parcial y muchas veces sin sentido. Al mirar hacia otro lado con las primeras injusticias cometidas por la clase política, tenemos ahora un grave problema insoluble más que cuestionando al propio sistema, sea desde una posición de Derecha o de Izquierda.

Si se moviliza al electorado para que se manifieste a favor de una propuesta, o en contra de alguna medida del Gobierno, en poco tiempo se convocará otra a favor, quizás con más adeptos que la primera. Este es el juego que más fruto le da a los partidos mayoritarios, pues nos tienen sometidos a un debate infinito sobre cuestiones irrelevantes, y nos obligan a mirar a otro lado distinto a los verdaderos problemas que enferman a nuestra sociedad. Un ejemplo: el partido que ahora gobierna en coalición, prometió solucionar el problema de los desahucios, y ese fue uno de los lemas fundamentales por los que consiguió Podemos tanto escaño y asociarse con el partido en el poder. A día de hoy, y a pesar de sufrir una terrible Pandemia, más de 8.500 familias se han quedado sin hogar en España hasta fecha de hoy (otras fuentes hablan de casi 11.000 desahucios en este primer trimestre), una cantidad muy superior a la del año pasado. Pero este dato se debe sumar a todas las promesas que se siguen incumpliendo, por que miramos a otro lado de las cosas que realmente importan.

Los grandes supermercados desechan a diario miles de toneladas de comida y prefieren esta praxis a una bajada de precios, aunque sea puntual, en previsión de su caducidad. Este comportamiento resume la praxis generalizada en todos los campos y que requieren de una revisión política. Mientras se siga diseñando el mundo para los ricos, nunca se podrá reducir la distancia con los pobres. Mientras se prometa una Renta Mínima para 850.000 familias y sólo se concedan a 160.000, nunca se resolverá el tema de la Igualdad. No hay que «regalar» al que no tiene, hay que convertir al desempleado en una herramienta útil para la sociedad, hay que ayudar al emprendedor, y no prometer inútiles y falsos micro-créditos ICO o como se llamen ahora, sabiendo que la Banca nunca obedecerá las directrices de ningún gobierno. De hecho, hace ya más de un año que no se conceden, aunque en algunos medios nos quieran vender la moto.

En el caso concreto de los desahucios, que son robos encubiertos por la clase política y la Justicia, ya que no se compensa al desahuciado por el dinero abonado durante sus años pagando, además de otros detalles provocados por los bancos (beneficiados de dichos desahucios), y que se permiten sus abusos hasta que los Tribunales Europeos intervienen, tampoco elegir otro partido político se antoja como solución, ya que precisamente son los partidos ahora en el poder los únicos que prometieron una salida al problema. Así tenemos que, en este caso concreto de los desahucios, los políticos seguirán permitiendo a los bancos abusar del ciudadano, jugando con el valor del dinero y sus subidas injustificadas de las cuotas, e hipotecando familias hasta 50 años. Bien es cierto que algunas familias, unas decenas, se han podido refugiar en alguna medida instada por el Gobierno, fuere Central o Autonómico, pero el resto de miles de desahuciados se deben sumar a los miles y miles de los años anteriores y que se han tenido que conformar con el desamparo. Otro matiz contradictorio es que Podemos, en sus inicios, apoyaba el movimiento Okupa, porque el que no tiene nada, nada tiene que perder, pero ahora, con miles de militantes de este partido beneficiándose de los fondos públicos, ya tienen algo que perder, convirtiendo su postura anterior a una más moderada, o simplemente “mirando a otro lado” hipócritamente.

Si en un principio vimos que del movimiento Okupa se beneficiaban inmigrantes ilegales, “vagos y maleantes” en general, dejando de lado a la mayoría de desahuciados, que de pronto se ven sin trabajo y sin hogar, los políticos evitan el problema creando otros insignificantes en comparación, como puede ser el de la “Igualdad”. El tema de la sexualidad y sus repercusiones es un tema interesante y que se debe estudiar y debatir, pero me parece que comer, la vivienda y un trabajo digno sigue siendo nuestra prioridad, y no hay que mirar muy lejos para darse cuenta de que sigue siendo un problema muy grave en nuestro país. Pero miramos a otro lado, los políticos nos obligan a mirar a otro lado, porque saben que la culpa de esta situación no es de otros más que de ellos.

La solución para nuestros males es dejar de mirar a otro lado y que los responsables de abusos y delitos sean consecuentes con sus acciones. Si alguien vulnera la Ley que pague, pero en todos los ámbitos y tipos de delitos. Pero para que exista una Ley igualitaria para todos, se deben abolir los privilegios y aforamientos de todo tipo. Estamos viviendo en estos tiempos el caso de Cataluña, con unos “cabezas de turco” encarcelados y que ahora se han indultado. El problema viene de base, pues la ambigüedad territorial con los modelos autonómicos han sido los desencadenantes de todo. Si fuesen ilegales los partidos políticos contrarios a un modelo nacional democrático, tal y como ocurre en los demás países del mundo, toda la sociedad tendría claro el delito cometido por estos presos políticos. Todos vimos el “Procés”, y vimos que sobre la teoría «partidocrática», hasta se tuvo una razón jurídica para la escisión de Catalunya. Pero una cosa es teorizar, “repartirse el pastel”  los políticos desde los escaños, y otra muy distinta llevar a la práctica una ruptura nacional. Durante unos minutos se proclamó la República Catalana, y es ese el delito más grave y que impide a todos estos políticos encerrados alguna razón convincente para el indulto. Uno de nuestros mayores errores es seguir manteniendo jurisdicciones contradictorias políticamente. Los políticos siempre dirán que el problema se provoca o se provocó en un ámbito que no era de su competencia. No podemos tolerar esta burla por más tiempo, no podemos mirar a otro lado mientras estos políticos burlescos nos roban y marean.

Existen muchos errores de base que se siguen permitiendo en nuestro modelo de gobierno, y mientras no se revisen, ni se mejore el sistema, los ciudadanos seguiremos sufriendo de los mismos males. La necesidad de crear problemas por parte de los políticos, para desviar sus fechorías, los daños colaterales que provocan al mirar nosotros para otro lado, multiplican los decretos “ilegales” de nuestros gobernantes para “limpiar el rastro”. Y digo “ilegales” porque ninguna intervención importante para los españoles se nos ha sido consultado, tal y como debería ser un sistema basado en las elecciones libres. Nunca entenderé por qué no se consulta al Pueblo temas tan importantes como son los económicos. Se nos prometió, por ejemplo, una bajada de precios o “competitividad” de los mismos al privatizar las casi 120 empresas nacionales que se vendieron a precio de saldo. Todas ellas, fuesen deficitarias o no, eran punteras en su campo y daban empleo a millones de españoles. Esas empresas no pertenecían ni a los gobiernos del PP ni del PSOE. Esas empresas, muchas de ellas más que centenarias, pertenecían a todos los españoles, y que yo recuerde, su venta no entró en ningún programa electoral ni se consultó la venta a sus dueños: los españoles. Ahora mismo son empresas privadas, punteras incluso en el mundo, pero sus dueños son los políticos que las vendieron o han sido absorbidas por grandes emporios empresariales pero con directivos pertenecientes a la clase política. Su venta no ha mejorado los precios ni la competitividad: Luz, Aguas, Telecomunicaciones, Transportes, etc., todo vale veinte veces más que cuando se vendieron y no existe competencia, pues se ha globalizado todo. Para colmo, al no pertenecer al Estado ahora, no pueden ser un instrumento para generar empleo, de modo que tiene que aumentar el funcionariado para justificar su “creación de empleo”, un funcionariado que, confiesan, está mayoritariamente compuesto por mayores de 50 años, es decir, viejo.

No hace falta ser economista para reírse de las medidas contradictorias que el presente gobierno toma y tomará. Acostumbrados a que miremos hacia otro lado, nos cuentan que el Kwh de electricidad cuesta más de 110 €, precio récord en la Historia de España, y por otro lado nos cuentan que se van a crear más de 30.000 nuevos empleos para funcionarios del Estado y militares. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues está relacionado directamente. Para crear empleos improductivos (los 10.000 nuevos funcionarios), se necesita subir los impuestos, se necesita subir el IVA. Como sería un escándalo subirlo, pues suben el precio de los productos de primera necesidad y así se recauda más dinero derivado del IVA y de los daños colaterales. Al fin y al cabo resulta lo mismo que subir el IVA. Una burla. Lo vienen haciendo desde hace 40 años, pero ahora con otro agravante: los precios industriales suben 15,4 %, una subida que no ocurría desde 1983, precisamente cuando se planificó la venta de las empresas nacionales.

Con medidas que, parece, van dirigidas a la creación de empleo, realmente se está hundiendo más todavía la economía nacional. Es bien fácil la suma: si subes el agua, luz, combustible y los impuestos industriales, subirán los precios exponencialmente de todos los productos y materias primas, y ningún empresario con dos dedos de frente querrá invertir en España bajo esas condiciones, ni con esas cargas fiscales. Lo único positivo, si es que lo es, resulta de que “el aumento de los precios ayuda a pagar la Deuda Pública”, posiblemente el destino de las ganancias y motivo de tanta subida. Otro absurdo. El Estado nunca da nada por nada. Si baja el precio de algo, lo subirá a otro, y esa praxis repetitiva, ese jugar al engaño, obliga al español emprendedor a vivir eternamente con dos contabilidades y, al que no descubran, será el más rico del cementerio. Una buena sugerencia es crear una empresa norteamericana que esté exenta de las medidas fiscales españolas, y a forrarse.

César Metonio

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