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La Liga Femenina de Fútbol Americano o LFL (Legends Football League) es sin duda el deporte por equipos femenino más violento del Planeta. Al profano de este deporte, o de su versión europea con el Rugby, le parecerá sin duda un espectáculo salvaje y de dureza gratuita, pero a los amantes de este deporte, en cualquiera de sus versiones, nos parece que rozamos los orígenes del ser humano, su esencia, el motivo por el que somos la especie dominante en la Tierra. Sacrifico, dolor, llevar al extremo las aptitudes físicas, derrota y victoria, amor y odio, tristeza y alegría, toda la esencia del ser humano sobre una cancha de Fútbol Americano llevado al extremo.

La Mujer tuvo vetado casi todo deporte por equipos a lo largo de la Historia. En España mismo tenemos el ejemplo de la prensa que, en el año 1914, criticó duramente un primer partido de Fútbol Femenino disputado en Barcelona entre chicas jóvenes, a las que llamaban entonces “sufragistas”.  Dicha prensa se llevó las manos a la cabeza porque “sus movimientos son antinaturales y poco femeninos”, escribieron, haciendo eco de los comentarios del público que pudo disfrutar del evento. Claro, si la misma prensa se mostró parcial y atacó dicha práctica sin reparo alguno, se puede uno imaginar lo que ocurrió en ese futuro a corto y largo plazo: no se vería un partido femenino hasta más de medio siglo después. Exactamente lo que ocurrió en el resto de países del mundo, con pocas excepciones.

Podemos achacar al Machismo las reacciones contra el deporte femenino. La reacción de la prensa española es un ejemplo universal de lo que ocurrió y de los comentarios machistas que se publicaban cuando las chicas querían llevar a la práctica sus deportes favoritos. Pero lo triste es que la mayoría de mujeres opinaba del mismo modo que la prensa y sociedad, por eso tardaron tanto en vestir de pantalón corto y de exhibirse en los distintos deportes por equipos al igual que el Hombre. La Historia está repleta de excepciones que demuestran iniciativas femeninas al respecto, pero siempre fueron anécdotas que no fructificaron, precisamente porque las madres de las chicas cortaron una y otra vez aquellas prácticas deportivas “antinaturales y poco femeninas, que atentan contra las correctas maneras de una dama”, alegaban. Decir que la culpa es solamente del Hombre me parece un error.

Pero los tiempos han ido cambiando la mentalidad sexista en el deporte. Está claro que las mujeres iban a los estadios para contemplar bellos cuerpos masculinos, y que en el caso de los hombres, acudimos a los deportes femeninos a ver bellos cuerpos femeninos, pues esa es nuestra naturaleza, nos atraemos sin remedio. Pero a base de costumbre, dejamos de ver solo cuerpos para apreciar lo que hacen dichos cuerpos, es decir, a comprender y seguir lo que ocurre en la cancha de juego. Existe un momento para cada cosa, momento para ver el deporte y momento para ver al deportista, y seguir dicho deporte con afición nos enseña a discernir. “Mens sana in corpore sano”, como dijo Juvenal hace 20 siglos. Este párrafo puede aplicarse a cualquier materia pues es la base del adoctrinamiento: acostumbrar al colectivo a considerar normal cualquier concepto.

Exceptuando gran parte del mundo musulmán que, desde los años 60s del siglo pasado, han retrocedido en materia de sexo, el planeta creo que ya se muestra “comprensivo” y tolerante ante las prácticas que siempre se mantuvieron estandarizadas. Hubo deportes y artes consideradas exclusivamente para hombres y otros para mujeres, pero en el siglo XXI podemos decir que la mentalidad se muestra definitivamente justa y equilibrada, respetando las aficiones de cada uno sin menosprecio por sexo ni condición. Otra cosa aparte es el problema del sostenimiento económico para la práctica de un deporte. Si un cuerpo de bomberos lanza un calendario para recaudar fondos, las chicas usan de sus artes de mujer para autofinanciar su deporte, así que se hace habitual en lo que llevamos de siglo que los equipos femeninos vendan calendarios, mostrándose sexys y provocativas, para financiarse los costosos materiales deportivos.

El Rugby y el American Football son deportes muy duros y, en ocasiones, bastante violentos. La preparación física de estos deportistas es de las más completas que existen, pues deben emplearse a fondo en los gimnasios, con aparatos de fuerza y resistencia, además de los empleados en las artes marciales, y entrenarse duro a campo abierto prácticamente toda su musculatura. El equipo nacional de España, “Las Leonas”, en su variante de Rugby a 7 Femenino, por ejemplo, llevan tres décadas entre las 12 mejores del mundo, hecho que no se consigue sin una preparación y dedicación plena a este deporte. La preparación de las chicas de la LFL es todavía más dura si cabe, pues esta evolución del Rugby británico (de hecho es una variante de su evolución), precisa de movimientos específicos que requieren velocidad, precisión y potencia en unos breves segundos.

La LFL se creó en el año 2009 tras el éxito conseguido en 2004 (precedente) en la XXXVIII Super Bowl y tiene algunas sutiles diferencias con el Fútbol Americano convencional. Se creó como espectáculo para los descansos de la Super Bowl, para amenizarlos, y que sólo se pudiese contemplar por los espectadores de pago. La llamaron “Lingerie Football League” y su idea era de lo más sexista que se pueda uno imaginar: reclamo sexy (Lingerie significa lencería íntima) con modelos espectaculares en plan “Cheerleaders hollywoodienses” practicando el deporte y exhibiéndose en prendas reducidas como uniforme. De hecho, su sede federativa sigue estando en Hollywood. El éxito fue tan grande que en 2013 se cambió a la actual denominación de Legends para federarse en una disciplina propia de este deporte.

Los uniformes de la LFL se diseñaron para la máxima atracción física, y así continúan. Bragas y sujetadores. Protecciones en la cabeza con un casco, hombreras, rodilleras y coderas. El detalle de los ligueros se ha mantenido, un detalle simbólico que las chicas quisieron mantener y que en conjunto, permanece como uniforme obligado para este deporte. Se creó por y para ellas, así que me parece correcto que se exhiban a la manera que les dio la admiración, fama y el respeto. Otra diferencia con el convencional es su disposición en el campo, pues se trata de dos líneas de 7 jugadoras, a diferencia de los 11 habituales.

Como deporte de contacto, otra diferencia con el Fútbol Americano convencional es la supresión de las patadas de despeje ni goles de campo. Tampoco se inicia el encuentro con el Kickoff acostumbrado. Tras un touchdown, pueden intentar una conversión de 2 puntos. El partido se disputa a dos mitades de 17 minutos y un descanso de 15 minutos. En caso de empate se disputa una prórroga de 8 minutos a “muerte súbita”. La Liga actual la componen 8 equipos profesionales, pero existen otros 50 equipos en Estados Unidos compitiendo en categorías inferiores, además de existir ligas en Canadá y Australia. En fin, resulta paradójico que las chicas que simbolizan la belleza femenina, la finura y el estilismo, es decir, el canon tradicional de estos últimos siglos, se conviertan en superatletas y repartan leña como pocas. Es algo digno de ver y demuestra una vez más que los tiempos están cambiando, sea para bien o para mal. Eso Dios y la Historia lo dirá.

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