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La Apicultura es un oficio y afición tradicional que se sigue en España desde hace milenios. El cuidado de las abejas y de sus panales ha sido siempre una colaboración “humana-abeja” que nos ha reportado uno de los alimentos más nutritivos que existen, la miel y, a cambio, los cuidadores han procurado la defensa de sus nidos y nunca el agotamiento de sus reservas, para que dicha colaboración sea beneficiosa para ambas partes. Existen colmenas en todo el ámbito territorial, pero algunas zonas en concreto se declararon, a los largo de las últimas décadas, como Zonas Geográficas Protegidas. Portan el sello de su Denominación de Origen, por ser mieles únicas por su sabor y propiedades nutricionales. La última zona inscrita para su protección se encuentra en Extremadura, en la provincia de Cáceres, hace tan sólo cuatro años.

Uno de los ejemplos únicos en el mundo de la antigüedad de la Apicultura como oficio, se encuentra en el término municipal de Tibi, en la provincia de Alicante. Tras la excavación de los restos de un castillo de época islámica en el año 2007, se encontraron también numerosos restos de una colmena artificial en la ladera de la montaña. Pero el equipo de arqueólogos comprobó que no pertenecían a dicha época, sino que eran mucho más antiguas. Se trata de una colmena de época ibérica, es decir, con más de 2000 años de antigüedad. Su reconstrucción llevó años y en 2011 se comenzó a reactivar su función, en un esfuerzo por recuperar patrimonio y, al mismo tiempo, revitalizar la flora y las especies vegetales que están en peligro de extinción. De paso, también aumentar la población de abejas, tan importantes para el medioambiente.

La miel contiene sales minerales ricas en potasio y de fácil asimilación, enzimas y ácidos orgánicos. Es muy energética y digestiva (si no se abusa), mejora la recuperación muscular. También posee numerosas propiedades beneficiosas para las personas aquejadas de problemas cardíacos, reuma y artritis, insomnio, y por supuesto, resfriados y enfermedades respiratorias. Tradicionalmente se tiene también como un afrodisíaco natural y por todos es sabida la costumbre de la «luna de miel», que era poner un frasco con hidro-miel bajo la cama de los recién casados, ideal para la hidratación y recuperación de las fuerzas.

Por su tradición y calidad de la miel, toda Galicia está inscrita como Zona Geográfica Protegida. En las cuatro provincias gallegas se produce una miel de gran calidad y variados sabores y matices aromáticos, dada la biodiversidad de su flora tanto en monte como de llano. Por eso es la única comunidad autónoma que se ha registrado en su totalidad. La miel gallega suele salir de pequeñas colmenas y elaboración artesanal. La comercializada posee en su etiquetado el sello que la distingue. La mayoría de miel que encontramos es del tipo “milflores”, pero existen de eucalipto, castaño, brezo, zarzamora,

y una miel muy especial, la miel mielada. Las principales zonas en las que se produce ésta son Ourense y el sur de la provincia de Lugo. Se trata de un tipo de miel que se produce a partir de las secreciones de robles, mayoritariamente de la especie Quercus pyrenaica, donde destaca la presencia de los tipos polínicos de castaño, zarzamora y brezos. Se caracteriza por tener un color ámbar oscuro a oscuro y frecuentemente olor vegetal. El sabor es dulce, pudiendo detectarse sabor salado y/o amargo.

La miel se usa desde hace siglos no solamente para su ingesta, diluida en líquidos, o en forma sólida para la repostería y en la Gastronomía en general, también para la cosmética y la medicina. La Denominación de Origen más famosa es la miel de la Alcarria, localizada en las provincias de Guadalajara y Cuenca, es también la miel más “literaria”, pues de ella se hace referencia en innumerables escritos desde hace siglos. Las condiciones de la tierra, su clima y variedad floral, ofrecen una miel de gran sutileza y aroma, con una consistencia fluida, viscosa o cristalizada. Sus tipos principales son la de romero, espliego y multifloral.

Algo más de 50.000 colmenas están registradas en la Denominación de Origen Miel de Granada.  Es otra de las mieles más buscadas desde antiguo por sus sabores y aromas tan particulares. Existen referencias continuadas a este néctar granadino desde el siglo X al menos. El contraste entre Sierra Nevada, los valles y la Costa Mediterránea en tan pocos kilómetros de distancia, hace que la polinización de las abejas ofrezca a su miel unos matices únicos.  La variedad más solicitada es la miel de azahar, pero se pueden encontrar de tomillo, romero, cantueso, aguacate y castaño, todas ellas de extraordinaria calidad. Muy exitosas son también las mil flores y la miel de la Sierra, con una mezcla floral única.

En Lanjarón, en la Finca Berta Wilhelmi y a pocos metros del famoso balneario, se encuentra el Museo de la Miel, que incluye un Centro de Interpretación de la Apicultura, un espacio de 18.000 m2 dedicados, en cuatro áreas didácticas, al mundo de la Apicultura y Biodiversidad. La visita cuesta 3 euros y su horario es:

INVIERNO/OTOÑO:

Mañanas: martes a domingos – de 10 a 14 h.
Tardes: sábados y domingos – de 16 a 18 h.

PRIMAVERA/VERANO:

Mañanas: martes a domingos – de 10 a 14 h.
Tardes: martes a viernes – de 16 a 18 h. 
            sábados y domingos – de 16 a 20 h. 

La Denominación de Origen Miel de Tenerife ofrece quizás la más amplia variedad de mieles de todas las zonas registradas. Las características de la isla volcánica dan para extraordinarias mieles multiflorales y ricas específicas. 13 importantes productores son los que reúnen la cosecha y elaboran variados tipos: AGUACATE, BARRILLA, BREZAL, CASTAÑO, HINOJO, MALPICA, MIELADA, MULTIFLORAL, PITERA, POLEO, RELINCHÓN, RETAMA DEL TEIDE, TAJINASTE, TEDERA.

En El Sauzal, al Norte de Tenerife, se encuentra La Casa de la Miel y del Vino, un centro gastronómico/museo, ubicado en una hacienda rural, Finca La Baranda,  con más de tres siglos de antigüedad. Se inauguró en 1996 como iniciativa de apoyo, desarrollo y conservación de la Apicultura por parte del Cabildo Insular de Tenerife.

La Miel de Liébana es una Denominación de Origen muy apreciada, sobre todo en el Norte de la Península. También es la zona menos extensa, pero por su contraste de grandes alturas con valles frondosos permite elaborar una miel de alta calidad. Esta zona situada al Oste de la Comunidad de Cantabria se caracteriza geográficamente por su proximidad a los Picos de Europa. En el año 2004 los apicultores se reunieron para fundar una asociación y solicitar la D. O., algo que ocurrió en 2016. Son siete los municipios que se dedican a elaborar artesanalmente  esta rica miel en sus zonas rurales, una tradición muy antigua y que perdura. Existen las variedades de roble y encina para elaborar una rica miel mielada que se combina con los néctares de los brezos y zarzas.  La otra variedad apreciada es la miel monofloral de brezo. En La Vega de Liébana se celebra todos los años una Feria de la Miel, cuando el pasado mes de septiembre contó su X edición.

Por último nos queda la Denominación de Origen Miel de Villuercas-Ibores, que se encuentra al Sudeste de la provincia de Cáceres, en Extremadura. En septiembre del 2011 se declaró la comarca de Villuercas, Ibores y La Jara como Geoparque. Se tiene referencia escrita de su producción de miel desde el siglo XI, cuando los cristianos repoblaron el territorio y dedicaron muchos recursos para construir nuevas y reconstruir viejas colmenas. Actualmente la producción abarca unos 27 municipios de la zona. En el año 2014 se solicitó el registro como Denominación de Origen, algo que se concedió en 2017, por ello es la más joven de las DD. OO. españolas.

Los tipos de miel de Villuercas-Ibores son principalmente cuatro: monofloral de castaño, monofloral de retama, milflores y la mielada, que posee un olor característico muy intenso, con un sabor malteado peculiar, y su color es muy oscuro, con reflejos verdosos o rojizos. La zona apícola evita la explotación intensiva de las colmenas para que las abejas liben y elaboren con total tranquilidad, resultando una miel de extremada calidad. Los apicultores en este caso optan por la calidad y menos por la cantidad.

Desde luego en toda España se elabora miel de calidad, y sus zonas montañosas nos brindan quizás las más interesantes variedades, pero como Denominación de Origen, por ser zonas muy dedicadas desde la Antigüedad para conseguir una calidad extra y una dedicación plena, estas que os he contado son únicas y las más buscadas.

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