Cuando habitamos una vivienda de segunda mano o incluso en nuestra vivienda de siempre, podemos encontrarnos algún techo y/o paredes que sufren un derrame de agua por la rotura de una cañería o bajante general. Si dicho derrame se produjo hace ya tiempo y no se atendió, caso de una vivienda que ocupamos por primera vez, y tan solo se reparó la fuga de agua, nos podemos encontrar una superficie deteriorada, casi siempre de una forma visible: con manchas, desconchados de la pintura antigua, e incluso formaciones de moho, que son las motitas verde/negras o rojizas que, si no se eliminan a tiempo, pueden producir verdaderas colonias y afectar el aparato respiratorio de las personas. Además es la principal causa de los típicos olores a humedad y a “viejo” que se traslada a los muebles y a nuestra ropa.

El agua es la mayor fuerza de la Naturaleza. Si afecta alguna superficie rara vez recupera su estado original, pero podemos “revitalizar” la zona y protegerla de desprendimientos. La mayoría de las veces con aplicar una pintura de calidad solucionamos el problema, pero todo depende de la cantidad de agua que se ha soportado y si ésta ha tenido salida hasta el suelo o se ha eliminado por evaporación, pues el problema se puede alargar bastante tiempo si se ha quedado agua estancada encima del techo o entre la tabiquería (huecos tras los rodapiés, entre los ladrillos y dentro de éstos, o la parte hueca entre las planchas de PLADUR). Cada tipo de superficie acoge de forma distinta el agua. Así que no queda más remedio que estudiar cada material que podemos encontrar, por separado.

Techos de cemento y hormigón

Podemos encontrar techos exteriores que han sufrido un derrame por rotura de bajantes comunitarias o por entrada de agua de lluvia. Casi siempre están localizados en galerías y terrazas cubiertas contiguas a los salones. Estos techos son estructurales y están construidos en hormigón o cemento. Si el agua estaba sucia o ha pasado por vigas o planchet de hierro, aparecerán manchas amarillentas bastante visibles. El cemento y el hormigón pueden absorber decenas de litros de agua sin descomponerse, es mucho más resistente que cualquier otro material, pero nos dará problemas si intentamos cubrir las manchas mientras no esté seca por completo la superficie.

El secado de este material siempre será por evaporación, ya que es muy poroso, así que si intentamos pintar sin estar seco del todo, lo normal es que desconche la pintura y aparezcan de nuevo las manchas pues el agua, si o si, tiene que salir, por la gravedad o por evaporación. Es recomendable que pase un tiempo prolongado para su secado de al menos un mes (a veces más dependiendo de la cantidad de agua sufrida y ventilación del lugar). Una vez bien seco, podemos sanear las zonas deterioradas. Si se han producido pequeñas oquedades al rascar, debemos enmasillar con masilla cementada y cuando seque, recomiendo aplicar un revestimiento pétreo, que sigue el concepto de porosidad y resistencia. Hay muchos colores ya hechos en este tipo de pintura, así que le damos un acabado perfecto, y si quedan resquicios de humedad, le damos salida por evaporación. Se puede también aplicar pintura plástica, pero nos puede sorprender algún desconchamiento futuro si queda todavía humedad retenida en el cemento.

Techos de yeso y escayola

Los techos lisos de escayola antiguos se terminaban con un enlucido de este material sobre las placas. Suelen rodearlos una moldura también de escayola. Cuando sufren un derrame de agua, ésta suele buscar los lugares más débiles y deteriora la zona de manera muy visible. Hay que esperar a que seque todo, al menos una semana. Se rasca y sanea la zona deteriorada y se enluce con masilla procurando que siga el nivel del techo. Suelen aparecer grietas y las cubriremos con la misma masilla. Cuando esté seca nuestra aplicación (un par de horas al menos), lijaremos con un grano fino para que no exista ningún escalón ni desnivel entre nuestra intervención y lo antiguo. Luego podemos aplicar la pintura que deseemos. Recomiendo plástica blanca mate como regla general y dos manos solamente, esperando una hora al menos entre la primera y la segunda aplicación.

La intervención será la misma en los techos enlucidos con yeso. Solo cambia si el nivel de deterioro es más pronunciado. Si encontramos un hueco demasiado grande, entonces deberemos tapar con yeso, procurando que el parche no se note. Se recomienda enlucir con la llana siguiendo el nivel del techo y que no tengamos que usar lija de grano grueso sino fino. Tarda más en secar, así que recomiendo retocarlo y pintarlo al día siguiente. Los techos de escayola se pueden lijar indefinidamente, pero los de yeso solo permiten unas pequeñas pasadas con lija fina, de lo contrario pierde su consistencia y comienza a resaltar su granulado y convertirse en oquedades. Las manchas de humedad, humo, grasa, moho, etc., muchas veces son imperceptibles a simple vista. Trataremos las visibles con algún anti-manchas eficaz. Esperamos al secado recomendado por el fabricante y pintamos todo el techo o pared con el acabado deseado. Puede ocurrir que aparezcan manchas nuevas o restos de las mismas, algo que sucede en las siguientes 8 horas de secado. Comprobaremos que el techo está totalmente seco y si lo está, aplicamos de nuevo anti-manchas donde corresponda y luego la pintura de acabado. Puede ocurrir que un techo de baño o cocina se haya manchado casi en su totalidad. Entonces deberemos reparar donde corresponda y pintaremos todo el techo, esta vez con una pintura especial anti-manchas, que los profesionales llamamos Tixotrópica, siendo necesaria la colocación de mascarilla para protegernos de sus vapores si elegimos la versión que se diluye al disolvente.

En cuanto a las molduras de escayola, si solo hay que repintarlas, no existe mayor problema, pero si se ha desconchado la pintura y/o agrietado alguna junta, deberemos reparar con masilla, usando esta vez herramientas de menor tamaño. Las espátulas de distintos tamaños y de forma cuadrada que usan los carroceros son ideales. Buscamos una del tamaño de la moldura y tras un rascado y saneado de la pintura desconchada, aplicamos masilla intentando respetar los niveles de la moldura. Cuando seque la aplicación, lijaremos con grano fino hasta dar a la moldura su forma original. Por fin la pintaremos con el acabado deseado y con dos manos dejaremos una moldura como nueva.

Si el agua desprendió alguna moldura se debe colocar nueva donde corresponda. Hoy en día los fabricantes no usan escayola al 100%, sino que pueden contener agentes “siliconados” o de poliuretano para conseguir una forma más estilizada, compacta y secado más rápido. Resulta difícil conocer cuándo está seca por completo, así que en numerosas ocasiones el acabado de la pintura no resulta satisfactorio, ya que la pintura se escurre y no cubre bien sobre siliconas ni escayola húmeda. Debemos esperar a que esté bien seca y, a causa de los materiales comentados, aplicar varias manos hasta conseguir el acabado perfecto. Si la primera aplicación queda mal, os recomiendo que esperéis unos días para darle más manos, pues si damos manos consecutivas, lo único que conseguimos es mezclar unas con otras al no permitir un secado correcto de todas las intervenciones. Si encontramos manchas, ya sabéis que antes de pintar debemos aplicar un anti-manchas eficaz o selladora, que suelen ser de secado rápido.

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