Este año se cumplen 30 de la edición del primer single de la banda mítica Nirvana. Apareció en la escena internacional con el álbum “Nevermind” en el año 1991.  Gracias a la ya rapidísima distribución de los formatos (fue uno de los últimos vinilos que compré), antes de terminar el año se habían vendido más de 400.000 copias en una sola semana en los Estados Unidos. En esas fechas nos enteramos los profanos de que en el estado de Washington existía el movimiento “grunge” (sucio), una evolución musical posterior al punk, más contundente y desgarrador si cabe, que había encandilado a los jóvenes músicos de ese estado norteamericano. Particularmente en Italia, Argentina y España este movimiento musical obtuvo un enorme número de seguidores, quizás agotados ya de la música electrónica, de los ritmos latinos y del Funky.

La banda Nirvana se fundó en el año 1987 por Kurt Cobain y Krist Novoselic, que se conocieron en el instituto de su ciudad natal Aberdeen. A mediados de ese año reclutaron al batería Aaron Burckhard. Tras varios nombres para la banda, Kurt diseñó un logo con el nombre definitivo. Por entonces estaban muy relacionados con la banda The Melvins, y sería con la colaboración de miembros de ésta cuando lanzaron sus primeros trabajos y demos en el año 88. Su primer sencillo sería “Love Buzz”.

En sus comienzos su música estaba muy influenciada por la banda amiga The Melvins y muchos ramalazos de Led Zepelin y Black Sabath, pero pronto se notaría el estilo propio Nirvana, con claras influencias de The Pixies en sus acordes y letras, tal y como confesó el propio Cobain en numerosas ocasiones, tanto en manifestaciones privadas como en entrevistas realizadas para el público. En 1990 se incorporaría el batería Dave Grohl, retirándose Aaron. Este cambio marcaría definitivamente el sonido Nirvana. En enero de 1992 Nevermind superaba los 12 millones de copias vendidas en Estados Unidos, desplazando a Michael Jackson del Nº 1 de las listas. Contando lo vendido en todo el mundo, superaba los 20 millones de copias. El Rock había resurgido, no había muerto, tal y como aseguraban sus detractores, esta vez en un estilo novedoso, el grunge.

Hasta la fecha, el álbum Nevermind es uno de los más vendidos de la Historia del Rock, superando los 30 millones de copias. Su siguiente álbum “in utero”, un álbum de rarezas, ha vendido 15 millones de copias, pero con total seguridad adquirido por el morbo que supuso la muerte en 1994 del líder de Nirvana Cobain a los 27 años de edad. Nirvana es Nevermind y una cosa sin la otra son incomprensibles, del mismo modo que Nirvana era Cobain. Ese triángulo terminaría un 6 de abril del 94.

Nirvana no inventó el estilo grunge pero si lo “perfeccionó”, lo popularizó y dio vida a cientos de grupos primero de la “Movida de Seattle”, para que continuase, y luego siguiese cultivándose en el resto del mundo. El grunge entra dentro del género del Rock Alternativo y se clasifican las bandas sin ellos saber de dicha clasificación, algo que suele ocurrir a menudo en el mundo de la música. Surgieron bandas en diversos puntos del mapa estadounidense (Nueva York, Los Ángeles, Washington principalmente). Surge como una especie de contraposición al Glam Metal que atesora grandes éxitos de popularidad hasta mediados de los 80: Bon Jovi, Ratt o Poison por ejemplo. Se consideran bandas iniciadoras del grunge U-Men, The Fartz, 10 Minutes Warning, The Accused, Fastbacks y los mismos The Melvin, mentores de Kurt Cobain. Su influencia en grupos actuales la podemos observar en Foo Fighter, banda formada por el exnirvana Grohl y que sigue hoy en día acumulando millones de seguidores en todo el mundo.

Hoy en día las bandas Foo Fighter y Pearl Jam son las bandas más representativas y exitosas de este estilo, quizás pasado de moda para casi todos, y que se relaciona equivocadamente con lo negativo de la vida: las drogas, el alcohol y la locura (por el suicidio de Kurt Cobain). Tuvo su punto álgido y sus altibajos hasta el día de hoy, pero siempre será un estilo provocativo, dinámico y de letras profundamente vindicativas y de gran simbolismo. por el abuso del estribillo. Aunque sigo con interés la música que crean ambas bandas, Nevermind es de los álbumes que suelo escuchar al menos un par de veces al año (como mínimo) desde que apareció en mi vida hace más de dos décadas.

 

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