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Viene intrínseco en nuestra naturaleza corromperlo todo, por mucho que la intención inicial se apoye y transcurra con la premisa de “libertad, igualdad y fraternidad”, o se pretenda perseguir el delito a lo “Llanero Solitario”, como es el caso del Sindicato Manos Limpias, esa isla desierta en el “océano de la injusticia” que también ha caído en las redes de la corrupción, al igual que sus perseguidos. ¿O es todavía más grave y nació ya como una red mafiosa para la extorsión de políticos, empresarios e instituciones?

Hubo hace 400 años un sacerdote católico, nacido en Madrid, llamado Pedro Calderón de la Barca. Probablemente fue uno de los más grandes pensadores que ha dado este mundo, porque no sólo filosofaba con audacia sino que componía en verso todo lo que escribía. Este maestro de las letras transmitió todo un compendio filosófico herencia de 20 siglos de pensadores anteriores a su persona y así nos transmitió, como personaje más asombroso del Siglo de Oro, sentencias ocurrentes del andaluz Séneca y, a su vez, anteriores en el tiempo y en el espacio, tales como Aristóteles y Platón, encontrando incluso la huella del maestro Sócrates o al ancestral padre del pensamiento Solón. Calderón de la Barca o mejor, sus escritos, se deben leer como se observa un objeto en el laboratorio, pues a una frase “¿qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción”, ya de por si se presta a la reflexión y es evocadora, éste termina diciendo “que toda la vida es sueño y los sueños sueños son”, once palabras perfectamente ocurrentes como para debatir días enteros en disertaciones.

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De hecho esta simple composición poética inspiraría ramas completas de la filosofía moderna europea. El fuerte pesimismo de sus obras “guiaron” a los contemporáneos, tal y como hizo con Schopenhauer, dando paso al existencialismo moderno. Gracias a su inspiración, el “Romántico” Campoamor escribiría dos siglos más tarde (a mediados del XIX): “Nada hay verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, pudiendo pasar perfectamente como una sentencia (o refrán) de la obra de Calderón. Así, con el mismo proceso con que ha evolucionado la Filosofía, donde todos dicen lo mismo pero con distintas palabras e idiomas, se ha ido sofisticando también la manera de engañar al prójimo. Al fin y al cabo, como decía Freud, todo lo movemos consciente o subconscientemente por un interés, ya sea económico o sexual (conceptos que el padre del psicoanálisis solía confundir a propósito).

freud

Así la cúpula del Sindicato Manos Limpias cayó en la cuenta de que la Justicia se trata también de un negocio, convinieron en que “se puede ayudar a los demás pero sin necesidad de seguir siendo personas corrientes”, convinieron en que “la oportunidad está para aprovecharla”. De todos modos, “salen libres los corruptos en dos días”. Qué mejor oportunidad que chantajear a los corruptos y que paguen unos cuantos los platos rotos (los que no abonen la extorsión). Pero bien mirado, la metamorfosis observada en Manos Limpias también sucede en otros planos de esta cruda realidad. Si observamos la evolución de los artistas, de grandes fundaciones y ONGs, como Greenpeace, Cruz Roja, ADENA y bandas emblemáticas del Rock, como U2… En fin, parece que todo lo que toca el hombre se corrompe, se aprovecha del tirón mediático para enriquecerse, prometiendo y colaborando con sustanciosas donaciones, pero ningún problema se resuelve y éstos siguen acumulando riquezas a espuertas porque lo han convertido en su negocio, negocio que al público le parece “legal” inconscientemente y llevado por nuestro engañoso lenguaje retórico. Debes disponer de 12 euros al mes para poder colaborar con UNICEF, ¿no suena algo raro condicionar los donativos?

César Metonio.

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