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Ha tardado casi 5 años viajando a una velocidad media de 200.000 km/h para que la sonda Juno llegara a Júpiter, el planeta más grande y particular de nuestro sistema solar. Para llevar a cabo la misión espacial se destinaron para el proyecto alrededor de 1.100 millones de dólares y todo hace pensar que la N.A.S.A. y las universidades que vienen colaborando están muy satisfechas por los resultados obtenidos hasta este momento. Esta vez se han corregido errores que hicieron fracasar anteriores misiones, pues Júpiter ha sido el planeta exterior más “visitado”, pero sólo en una ocasión se ha podido registrar el ingreso de una nave en su atmósfera: la sonda Galileo, que orbitó el planeta durante 7 años (hasta 2003).

despegue juno mision

Todo parece señalar que Juno orbitará dando 37 vueltas completas para luego caer en una atmósfera cuyas condiciones de presión y propiedades físicas son incompatibles con ningún aparato fabricado por el Hombre. Casi el 90 % es una “masa” gaseosa, principalmente Hidrógeno y Helio, con un radio de casi 70.000 kms. y un periodo orbital sinódico de 398,9 días, así que 37 vueltas dan para un largo periodo de observaciones (más o menos 2 años) por este enigmático planeta, ya que los científicos piensan que la Tierra pudo padecer su mismo estado gaseoso antes de convertirse en nuestro hogar. De hecho, una de las observaciones está dirigida a descubrir posibles grandes acumulaciones de agua sobre la superficie.

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Alrededor de Júpiter orbitan hasta 67 satélites y cientos de asteroides troyanos. Los mayores de estos cuerpos tienen un gran seguimiento por los astrónomos desde hace siglos (Galileo en 1610), así las lunas Ío, Europa, Ganímedes y Calisto son observados con la misma atención que los planetas de nuestro sistema. De hecho muchas misiones, como la Voyager 1 y la voyager 2 (1979) mantuvieron bastantes horas de teleobjetivo para observarlos, pues en la luna Europa, por ejemplo, se han encontrado vestigios de vida sobre su helada superficie.

mascotas en la juno

Júpiter es 1317 veces más grande que la Tierra y se encuentra a 627 millones de kms. (37 minutos y 45,41 segundos/luz) de distancia. Pero ambos no son cuerpos celestes en reposo, así que se pueden encontrar a una distancia máxima de 927 millones de kms. y acercarse hasta los 366 millones de kms. De los cálculos bien efectuados depende que la misión prospere en este aspecto y es uno de los motivos por el que no se puede viajar caprichosamente y que el retorno de una posible nave tripulada tuviese éxito.

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Para que los cálculos resultasen para la misión a Júpiter, se cuenta con el científico Scott Bolton, un físico e ingeniero de la NASA., que está dirigiendo la misión Juno y que nos ayudará a entender cómo se formó el sistema solar, a través de sus observaciones que ahora serán más completas y complejas que nunca. En diversos medios de comunicación (periódicos online, TV., Radio) se ha informado de un “viaje de 2.800 millones de kms.”, pero a menos que se haya dado la Juno un paseo “innecesario” por el espacio, me parece bastante exagerado, ya que Júpiter se encuentra mucho más cerca. La explicación de tan larga distancia puede ser debida a que se han sumado las 37 vueltas que todavía no ha comenzado la Juno sobre la superficie del planeta.

La tecnología de la sonda Juno es la más avanzada para la medición y escaneo de una superficie gaseosa. También se ha ayudado de la energía solar para su desplazamiento en unos paneles de última generación, posibilitando el ahorro de la energía fósil (quedando solamente para el depegue, maniobras de emergencia y la aproximación-frenado). La Juno puede alcanzar los 265.000 km/h, fue lanzada el 5 de agosto de 2011, llegando el 5 de julio del 2016 a ser “admitida” por la gravedad de Júpiter. Posee un radiómetro de microondas, un espectómetro JIRAM mapeador, para estudiar las capas superiores, magnetómetro para estudiar la magnetosfera, GS para medir la gravedad, un detector de partículas energéticas JADE, otro JEDI para medir la distribución angular y el vector de velocidad de los iones y electrones a alta energía, un sensor WAVES de ondas de radio y ondas de plasma que consta de dos antenas de 4 metros, UVS para registrar la longitud de onda y posibilitar la lectura de la imagen espectográfica ultravioleta y la JunoCam, un telescopio-cámara de luz visible para la difusión pública de las imágenes.

Toni Ferrando.

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