La política de Globalización de las empresas ha causado miles de muertos en esta pandemia de COVID-19. Echamos la culpa a los gobiernos por no tener previstos más respiradores o mascarillas, y si, tienen parte de culpa, pero el principal culpable de la falta de abastecimiento es la Globalización.

En la provincia de Alicante, en la comarca interior de Alcoy (l´Alcoiá), se encuentran varias localidades que se dedicaron tradicionalmente a la Industria Juguetera, al menos desde principios del siglo XX. Aunque ahora su industria es más variada, se la sigue conociendo como el “Valle del Juguete”, donde se encontraban fabricantes que vendían al mundo entero, como Famosa (muñecas), además de otras más modernas y que se dedican a otro tipo de fabricaciones, como ACTIU, que elabora muebles de oficina. Estas localidades son principalmente Ibi, Tibi, Castalla y Onil, y han decidido adaptarse para fabricar materiales sanitarios y colaborar para combatir esta terrible enfermedad.

La versatilidad de las más de 1000 fábricas, donde se manejan prácticamente todos los materiales, les animó a intentar adaptar sus fabricaciones para obtener los materiales sanitarios que tanta falta nos hacen y en tanta cantidad en estos duros combates contra el Coronavirus y que ya alcanzan casi las 25.000 víctimas en nuestro país. Desde finales del mes de Marzo comenzaron a plantear las empresas, en sus sedes sociales, la posibilidad de fabricar material sanitario, algo que ya es una realidad.

El pasado 6 de Abril, el periódico Información ya adelantaba la noticia de esta iniciativa empresarial para colaborar contra el Coronavirus. Mascarillas, geles hidroalcohólicos, distintas partes de respiradores, batas médicas, mobiliario hospitalario, mamparas de separación para hospitales, envases y todo lo relativo a plásticos necesarios en el sistema sanitario, y un largo etc., que ya están saliendo de los almacenes de las fábricas desde principios del mes de Abril.

No solamente ocurre en estas localidades alicantinas, prácticamente la Industria Española que puede adaptarse lo hace porque somos muchos millones las personas a protegernos y no se puede esperar a que “otros lo fabriquen”, con el añadido de que se ha detenido el consumo de productos “no alimentarios”, y las fábricas necesitan también transformarse para sobrevivir, aunque su facturación no tenga que ver con su tradicional industria que se elaboraba hasta este momento. La demanda de Certificaciones también se ha disparado para la homologación de los materiales y que cumplan las garantías de la Unión Europea.

La pregunta es: ¿se terminó la Globalización? Si aprendemos la lección de que una crisis de tipo pandémico nos está “probando” como eficiencia, que demuestra tan claramente nuestra tardía respuesta y nos ha llevado a la desgraciada situación de perder decenas de miles de vidas por encontrar el Mercado saturado, un Mercado que provee a todo el mundo, llamado Chino, y que no ha podido abastecer ni en cantidad ni calidad suficiente a todas las demandas, está visto que en algo debe cambiar esta Globalización. Creo que no se puede permitir la exclusiva dependencia hacia un solo proveedor, algo que todos pensábamos pero que los intereses no permitían debatir.

Esta lección que nos está dando una catástrofe, no es solamente filosófica, política y sanitaria, concierne también al tipo de Economía que hemos elegido y que los gobiernos, con sus malas políticas, han permitido porque “todos lo hacen así”. La destrucción de las pequeñas y medianas empresas, así como los pequeños comercios, que bien nos habrían venido ahora, porque su tejido de producción y distribución habría cubierto con rapidez las necesidades de esta situación de emergencia. Miles de costureras, miles de fábricas de tejidos, fundidores, pequeños fabricantes del plástico, piel, madera, metal y otros materiales, miles de transportistas especializados que se han ido destruyendo con la política de Globalización, que incluso ha configurado los trazados urbanos para facilitar su “eliminación”, dificultando los servicios y compras en los comercios, al modo de grandes avenidas sin zonas de aparcamiento para los vehículos. Todo se ha diseñado en los últimos 40 años para favorecer a las grandes superficies comerciales, ahora inútiles porque no pueden suministrar lo necesario a la población.

Las iniciativas de los empresarios españoles para adaptar su Industria a una necesidad de emergencia, no debe ser algo pasajero, sino alternativo y paralelo a las grandes industrias. Debe ser su adaptación permanente en el tiempo y no a “falta de amigos”, de usar y tirar, que es lo que nos ha enseñado la Globalización y los gobiernos, cuya política ha sido de “máximo rendimiento o cierre”, sin un término medio que proporcione un óptimo tejido productivo y que proporcione Empleo.

No es cuestión de políticas de derechas o izquierdas, pues ambas corrientes están equivocadas por completo en lo que a creación de Empleo se refiere. Es una cuestión de “inteligencia” y de “adelantarse” a toda posible eventualidad. Los millones de parados que el Coronavirus está provocando es un magnífico pretexto para cambiar la mentalidad de Globalización por una más humana y previsora: facilitar de una vez por todas el acceso a los autónomos para el desarrollo de todo tipo de oficios, facilitarles también la creación de pequeños negocios, con accesos urbanos “inteligentes”, en definitiva, que se mueva la Economía a todos los niveles y no solamente dirigido a las grandes superficies y grandes empresas.

Si se necesitan millones de prendas y materiales sanitarios, cuando todo termine, las fábricas volverán a sus industrias anteriores, volverá todo a su status qvo anterior, algo que, sin remedio, nos volverá a coger desprevenidos si ocurre otra pandemia u otra gran catástrofe. Aprovechemos esta situación para “equiparnos” debidamente, aprovechemos para la creación de nuevas pequeñas empresas en cada Comunidad Autónoma que se dediquen a equiparnos sanitariamente y a todos los españoles, que somos casi 50 millones, y no dependamos de fabricaciones lejanas e insuficientes. Esta creación de nuevas empresas evitará también que la economía se hunda del todo y, quién sabe, quizás se proponga para todas las demás industrias, las que no deriven solamente de las necesidades sanitarias.

Pero esto mismo que nos ocurre en España, está ocurriendo en el resto del mundo. ¿Cambia con esta perspectiva la teoría de que fueron los chinos quienes han provocado intencionadamente la pandemia? ¿Se han perjudicado a sí mismos si esto fuese cierto? Es todo muy confuso y mejor pensar en cómo combatir y cómo salir del bache para luego rendir cuentas de lo ocurrido.

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