El Cine Occidental ya no produce buenas películas eróticas por la sencilla razón de que el límite entre el erotismo y la pornografía se ha confundido de tal manera, que un pequeño “descuido” puede relegar a una costosa producción fuera del circuito comercial. Más o menos cada lustro y durante el último siglo llegaban a las pantallas films como Nueve Semanas y Media, El Último Tango en París, El Imperio de los Sentidos (japonesa), Lolita, etc, que han enriquecido de glamour y sensualidad la imaginación de las generaciones. Pero el último ejemplo de erotismo que haya obtenido algo significativo en las taquillas en lo que va de siglo XXI ha sido 50 Sombras de Grey, una película que no está a la altura de las grandes producciones del género. Solamente contadas producciones italianas, en lo que va de este siglo, han rodado películas picantotas y bien trabajadas, pero se han catalogado como pornografía y no han transcendido demasiado.

El cine oriental u occidental inspirado en éste (ejemplo de El Amante) ha intentado últimamente un cine que sabe muy bien diferenciar la pornografía del erotismo más sutil y por eso la película La Doncella, estrenada en 2016, resulta una historia para Mayores de 18 años, pero con los elementos precisos para no extralimitarse. Además de cuidar ese aspecto, la trama está muy bien elaborada, pues no se trata de la típica historia de amores y desamores (aunque siempre está presente de alguna manera), sino un argumento presentado en espiral donde nada es lo que parece, perfectamente llevado en un hilo conductor más que convincente, y con un desenlace apoteósico por inesperado cuando comienza. Existen algunas escenas de “relleno” mejorables, pero en general, y en mi opinión, es la mejor película de su género de este siglo XXI.

Ah-ga-ssi en coreano, The Handmaiden en inglés o La Doncella, es una producción surcoreana dirigida por Park Chan-wook, siguiendo un guión basado en la novela homónima de Sarah Waters, ambientada en la Corea del Sur de los años 30s del siglo pasado, cuando la dominación japonesa se extendía por casi toda Asia. La prueba más evidente de la calidad de la obra son los importantes premios recibidos y la acogida en general de todo el público: Festival de Cannes, Mejor Película Extranjera en National Board Review, Premio del Público en el Festival de Sitges, Premio de la Crítica en Los Ángeles, nominada en los Choice Awards, nominada en los Satellite Awards, etc.

Sarah Waters es una escritora británica conocida por sus novelas cuyos personajes “circulan por ambientes homosexuales”, dramas que han sido elegidos ya anteriormente hasta para cortometrajes de éxito (Falsa Identidad en 2002 por la BBC), pero es con La Doncella donde se le ha reconocido por el público en general en el ámbito internacional. En cuanto a los artistas en La Doncella, los tres protagonistas Min-hee-kim como Lady Hideko, Tae-ri-kim, como Sook-Hee y Jung-woo-Ha, como el Conde Fujiwara, realizan un más que correcto trabajo interpretativo, destacando también al depravado tío Kouzuki, cuyo difícil papel lo interpreta Jin-woo-Jo.

Al principio noté numerosas referencias literarias del Romanticismo francés, contemplando también escenas típicas del Marqués de Sade, con pequeños apuntes de la amplia literatura erótica japonesa. Se hace reconocible a Stendhal y Balzac, con aportaciones literarias menos “reconocibles”, como La Piel del Lagarto, que debe ser alguna obra de la mitología erótica japonesa. Todo me cuadró cuando supe que la Autora era una británica, hecho que fundamentaba tanta influencia romántica europea. Son de estas películas que se deben ver en repetidas ocasiones para percibir todos los detalles y mensajes subliminares que contiene. Una obra maestra del género.

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