Desde hace unos días se puede leer en los periódicos digitales y páginas de aficionados a la ciencia, que unos científicos irlandeses han comprobado que el mesenterio es en realidad otro órgano del cuerpo humano y no una simple conexión entre los intestinos y el abdomen. Los titulares que se pueden ver hacen creer al lector que se ha descubierto algo “desconocido” hasta hoy, cuando en realidad el mesenterio ya fue investigado profundamente al menos desde el siglo XVI. Por eso, hay que aclarar que los investigadores irlandeses han descubierto “complejas funciones que el mesenterio realiza”, abriéndose toda una línea de descubrimientos que pueden hacer cambiar el concepto, de modo que tengamos que clasificar como órgano algo que pensábamos resultaba de limitado o nulo funcionamiento en el organismo.

En la medicina oficial (Anatomía) el mesenterio se presenta como un pliegue plano constituido por dos hojas que se extiende desde la pared abdominal posterior hasta diversas vísceras, proporcionándoles sostén, drenando a su vez la zona, algo así como un apéndice sin demasiada importancia médica. La palabra deriva de los conceptos griegos: medio e intestino, ya que cuando se descubrió sólo se usaba para definir la doble hoja de peritoneo que conecta el yeyuno con partes del intestino delgado.

Las investigaciones se realizan en el Hospital Universitario de Limerick y están siendo dirigidas por el Doctor J. Calvin Joffey. En principio querían demostrar la teoría de algunos observadores que pensaban que el mesenterio, al estar en continuo contacto con el abdomen, a la fuerza debía ser un órgano con una o diversas funciones principales en el cuerpo.

 

Se me ocurren bastantes preguntas obvias: si este equipo de investigación irlandés, todavía no ha descubierto cómo opera el mesenterio en realidad, ni qué función realiza específicamente, ¿de qué nos sirve la observación o el descubrimiento? Está claro que el apunte abrirá una nueva línea de investigación, una nueva manera de entender el aparato digestivo, pero hasta el momento no me parece gran cosa, sino que en pleno año 2017 todavía existen muchos misterios por resolver en el campo de la Anatomía Humana, y eso que llevamos casi 3000 años investigándonos a nosotros mismos y diseccionando a diario tanto a vivos como a muertos. Otro ejemplo de “misterio” para la ciencia es el conocimiento del aparato reproductor femenino, donde existen numerosas lagunas, como la composición de los fluidos corporales y los distintos mensajes químicos que se “emiten” en cada época (ciclo) de la mujer. Lo que parece claro es que en el caso del mesenterio, a partir de ahora se deberá “retocar” todo tratado y manual de anatomía para indicar que se trata de un órgano, incluso antes de conocer cómo funciona ni qué realiza con exactitud. Al final del video se muestra la noticia resumida:

Toni Ferrando

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