Almassora (Almazora) es un municipio de la Provincia de Castellón, en la Comunidad Valenciana, y en estas fechas aparece su nombre en letras grandes para los historiadores y amantes de la cultura en general, por la aparición de un manuscrito, perteneciente al Obispo de Tortosa (señor feudal de la villa desde 1312), datado en 1253 y que intercala contenido en lengua valenciana entre un texto latino. Este documento retrasa en casi una década al manuscrito en lengua romance más antiguo, atribuido al sacerdote mallorquín Ramón Llull en el 1262.

Estamos ya casi habituados a que aparezcan pruebas arqueológicas o documentos que reescriben la Historia, pero también a que se silencien para precisamente, no variar “lo establecido”. Nadie tiene una máquina del tiempo, pero hoy en día se tiene por seguro que el castellano nació en la Rioja y que el valenciano y el mallorquín (ambos con sus variantes), nacieron en los Pirineos, como si un idioma fuese un invento puntual de una persona, en un lugar concreto y en una fecha concreta. Creo que los lingüistas estarán de acuerdo conmigo: un idioma es algo vivo, auto-regenerador y flexible que en nuestro país lleva evolucionando desde la primera cultura escrita, la íbera, hasta la actual, que está siendo muy influenciada por los modismos norteamericanos, que a su vez proceden del ámbito anglo-sajón (aunque coloquialmente también se utilizan modismos de origen hispano).

 

En ese proceso continuo y milenario que sufre la lengua en cada zona, las influencias fueron dependiendo de la Política, guerra de invasiones, dominio colonial y, lo más importante, el gusto de los pobladores. Os voy a poner un ejemplo comparativo de por qué no resulta tan sencillo afirmar que un pueblo habla una lengua por imposición de conquista. Para los catalanes en el Reino de Valencia se habla catalán porque éstos acompañaron a las tropas aragonesas y navarras  en la década del 1230 y muchos de ellos se asentaron en las tierras conquistadas. En cambio colonos valencianos se asentaron en el Reino de Murcia, tropas valencianas conquistaron dicho reino en la década del 1290, pero en Murcia no se habla valenciano. Así que no me parece tan clara la hipótesis de que el dominio militar y político determine el idioma de una región, y el ejemplo se puede extrapolar a decenas de regiones en Europa, donde muchas lenguas primitivas han desaparecido por completo o evolucionado hasta ser confundida en tiempos modernos por una lengua común (como ocurre en el caso del catalán o el italiano). El caso más significativo lo tenemos en Italia, cuando en el siglo XIX, la necesidad de unificación nacional y lingüistica, hizo desaparecer numerosas lenguas regionales y sus dialectos, eligiéndose la lengua piamontesa como “lengua oficial”.

El documento de Almassora resulta muy significativo pues demuestra que el valenciano ya se hablaba extendidamente por el Reino de Valencia en 1253, tan sólo 15 años después de la conquista por Jaime I de la capital valenciana. Debo ser claro, para los susceptibles que aman las fechas exactas y piensan que las matemáticas están relacionadas con los orígenes lingüísticos, que tan sólo tres décadas antes de dicha fecha, ni Tortosa pertenecía políticamente a Cataluña (no existía tal y como la conocemos actualmente), ni Almassora al Reino de Valencia, pues ambas zonas estaban bajo el dominio musulmán de lengua árabe (por más de siete siglos). Pero una cosa era el dominio político y otra el gusto y costumbres de los pobladores. Creo que está claro que en ambas provincias, los cristianos al menos, hablaban una lengua romance, una mezcla de primitivo íbero, greco-latino, algunos vocablos y frases hechas de origen visigótico y numerosos vocablos árabes, de modo que, a lo largo de los siglos, fue evolucionando regionalmente, cada zona muy parecida a la vecina, y nunca desapareció por completo, ya que se trata de transmisión de padres a hijos.

Determinar si en 1253 se hablaba valenciano o catalán en Almassora me parece ridículo siguiendo esta reflexión que os he dado hasta el momento. En Almassora se hablaba valenciano, y no sólo porque la Política así lo establece, sino que estaba tan extendido y evolucionado en esa fecha, que no tardarán en aparecer figuras de la Literatura por todo el reino, pues se vive un fenómeno de “permisividad” eclesiástica para reforzar el cristianismo de mozárabes y árabes en general, que no dominaban el latín, accesible solamente a las clases altas de la sociedad y eclesiásticas.

Aparecen literatos como Gilabert de Proixita, Pere March (padre de Ausías March), Antoni Canals, autores bíblicos y teólogos como San Vicente Ferrer y su hermano Bonifacio, que traduce la Biblia al valenciano, todos ellos y muchos más nacidos o fallecidos en el siglo XIV, preámbulo del tercer Siglo de Oro de las Letras más importante de Europa, que ocurrirá durante el XV en el Reino de Valencia, paralelamente a la explosión cultural que también se vivirá en las Islas Baleares (Reino de Mallorca) y en los condados catalanes, aunque solamente hubo una gramática: la valenciana, redactada en la década del 1469 al 1479, anterior incluso a la gramática castellana del Cardenal Cisneros.

Otro matiz que los historiadores obvian resulta al fin menospreciar el papel lingüístico del reino aragonés. En mi opinión, su influencia fue mucho más predominante que el catalán en la evolución posterior levantina. Cuando Castilla alcanza la supremacía a través de la unificación en una sola Corona, el idioma aragonés estuvo al borde de la extinción, y eso “facilitó” que los catalanes se atribuyeran el derecho de la “defensa de la lengua”, suprimiendo, al igual que hicieron los castellanos, el mérito cultural y lingüístico de Aragón. Actualmente sólo unos 25.000 habitantes hablan aragonés antiguo y quien quiera mirar, observará innumerables similitudes con sus vecinos del Mediterráneo.

Pero la lengua está viva, evoluciona constantemente y los idiomas peninsulares han absorbido numerosos vocablos y expresiones que han ido apareciendo o poniéndose de moda formando parte del idioma. Vocablos castellanos se pueden encontrar en las otras lenguas, pero también numerosos vocablos de Galicia, León, Asturias, Valencia, etc.,  han enriquecido el repertorio castellano, de forma que resulta uno de los más ricos del mundo, sino el más, pues podemos transmitir un mismo concepto o término con distintas palabras para enfatizar.

Almassora recibe su Carta Puebla en 1237, unos fueros concedidos por Jaime I antes incluso de la conquista de la Ciudad de Valencia. ¿Por qué no se llamó entonces al reino Almassora? Debemos seguir nuestro sentido común y no creer lo que los políticos, siempre siguiendo sus propios intereses, inventan. El concepto de Reino obedece a criterios centenarios y hasta milenarios, y siento decirlo por los buenos trabajos que los historiadores han publicado últimamente, pero si no hubiese identidad reconocida por el Pueblo, no se podría haber enarbolado una bandera ni sentar en el trono a un rey. En cambio otras regiones no tienen ni obtuvieron nunca esa identidad de Estado o Nación, aunque si la posibilidad de crear uno nuevo sin la necesidad de mentir sobre su auténtica identidad histórica.

Del mismo modo que ha aparecido un documento en valenciano del 1253, estoy más que convencido de que aparecerá alguno muy anterior en el tiempo. Las fuentes árabes son las que estaban dando más luz a este respecto, pero las sucesivas destrucciones de Bagdad, Damasco y otras grandes bibliotecas antiguas, han frenado las investigaciones en esta dirección. Todavía quedan muchos manuscritos y pergaminos medievales que no han sido estudiados, algo que no debería suceder a estas alturas de la “era de la Informática”, y se deben revisar “historias” que se dan como ciertas porque así les interesa a los órganos de poder. Si tenemos los complejos casos del asesinato de Prim (que fue asesinado tras sobrevivir al atentado, según la autopsia realizada hace unos años), qué de sorpresas podemos encontrarnos en tiempos más remotos, sobre todo el medieval, donde en la Península Ibérica sucedieron los fundamentos de nuestro actual status qvo. Si miramos los apellidos de los “conquistadores” medievales, seguiremos encontrándolos en la actualidad y en los cargos más relevantes de la sociedad.

Por último me gustaría criticar a las universidades españolas, y no solamente por la indiferencia que muestran por las lenguas antiguas del territorio, con una catalogación errónea, donde sitúan las lenguas como dialectos en territorios equivocados, sino porque pasan olímpicamente de las sugerencias que investigadores exhaustivos realizan para conocer la verdad de nuestro pasado. La Universidad en España, puntera en Tecnología y Medicina, es en cambio “permisiva” y conformista con la Historia que nos cuentan políticos y pseudo-historiadores. Los trabajos que se publican casi siempre son para corroborar la “historia oficial”, aunque se encuentren claras evidencias de que se está equivocado.

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