Por su protagonista Carla Juri he “descubierto” la película Feuchtgebiete, conocida internacionalmente por su título en inglés Wetlands y menos en España por su título Zonas Húmedas, aunque no la he encontrado doblada al español y la he tenido que ver subtitulada. Por cierto, el que ha colocado los subtítulos no tiene ni idea de alemán, menos mal que este tipo de películas son más visuales y contextuales que otra cosa, sino, me habría buscado subtítulos en inglés o francés que seguro estarán más acertados.

La película se estrenó en el año 2013 y a finales de ese año sería dos veces nominada en el Festival Internacional de Locarno y una en los Premios Bambi. Al año siguiente “escandalizaría” al público del Festival de Cine de Sundance, siendo nominada de nuevo por la actuación de Carla Juri y en el Deutscher Filmpreis, que son los premios más prestigiosos de Cine en Alemania. Aunque la actriz no ha llegado a conseguir ninguno de los galardones, ni tampoco su director David Whendt, han pasado como “ganadores simbólicos” para la crítica en general, pues el mero hecho de ser la atracción de la misma, la mayoría de las veces termina por concederles la importancia que merece.

Wetlands se produjo con un presupuesto que rondó los 8 millones de euros. David Whendt contó con Carla Juri para el papel protagonista de Helen Memel y los menos conocidos pero correctos Christoph Letkowski y Marlen Kruse (entre otros), adaptando una novela de Charlotte Roche, con muchos matices autobiográficos. En el índice IMDB está valorada con un 5,8 sobre casi 10K votaciones. Yo le he concedido un 8 por que no la he comparado con otras películas del género a la hora de puntuarla. En cambio, el comentario de ser la “Amélie alemana” me parece que no ha sido nada afortunado para el que ha escrito dicho comentario en el IMDB, condicionando las votaciones. No tiene nada que ver en absoluto con la producción francesa, y si más en esa atmósfera morbosa y psicológicamente “sucia” que transmite Peaches, que participa en la película no sólo con dos temas musicales, sino que realiza la performance de ambos. Pero ya se sabe que los estadounidenses son buenos cineastas y críticos para lo suyo, pero no suelen acertar con el cine de más allá de sus fronteras. La aparición de “frutas” puede ser sencillamente una influencia francesa como del cine coreano, o un elemento “corriente” y sin influencias de ningún lado, pues las frutas son universales.

Cuando titulo “el erotismo alemán” no es por otra cosa que por la exclusividad de su cine erótico en general. Tienen un nivel al que los demás países no hemos llegado. En esta película apenas salen unas tetitas y un culito, mostrando menos material erótico que otros films del género europeos, pero enseguida se catalogó como pornográfico por el contenido textual y sugerido de las imágenes. El erotismo alemán encuentra atractivo todo lo referente al hombre y a la mujer, y cuando digo todo, no son sólo las zonas erógenas, sino también las imperfecciones físicas que nos individualizan, como puede ser una verruga o unas simples hemorroides ocasionales, como en la película. También les atrae como gusto erótico esos actos que siempre nos despertaron la curiosidad de niños: orinar y defecar, que está a un sólo paso de lo asqueroso para el resto de público europeo. El alemán llega más lejos y le encanta ver a otros orinar sobre otros o sobre uno mismo. Tanto el hombre como la mujer exploran sus cuerpos en todos los sentidos. En cambio, el resto obviamos aquellas zonas y actos que la tradición nos dicen que no son erotismo.

Creo que Wetlands encontró con Carla Juri a una perfecta y preciosa adolescente que descubre su sexualidad y construye una personalidad cabalgando entre la ingenuidad y la picardía, a conveniencia, en una atmósfera urbana de clase media-alta que interesa al espectador, lo deja en continuo stand by por descubrir cada ocurrencia física o psicológica de la protagonista, y eso es el arte del erotismo puro, a la manera alemana, única en el Cine y que me parece muy recomendable que veáis. Quizás sea mejorable en algunos aspectos, por eso “sólo” le concedo un 8, pero mezclaríamos elementos “extraños” al cine alemán, algo que sería imperdonable.

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