Foto del recibidor de Javier en Alicante

La mayoría de pisos modernos no le han dado al recibidor demasiada importancia. Antaño esta estancia de la vivienda se cuidaba mucho en todos los aspectos porque solía ser el lugar donde se atiende a las visitas inesperadas o “formales”. Hoy en día es una parte casi inexistente: o se trata del principio del pasillo, sin una delimitación clara o se ha convertido en un simple distribuidor, carente de estilo propio por un aprovechamiento máximo del espacio. Pero existen soluciones decorativas muy atractivas para devolver al recibidor esa función olvidada y que le da a la casa gran personalidad.

Normalmente los recibidores son tan pequeños que lo más recurrido suele ser instalar un pequeño mueble cajonero y un espejo, pero muchas veces no hay espacio ni para eso. Entonces existen muchas soluciones decorativas dirigidas exclusivamente a las paredes, como pueden ser murales, fotografías, cuadros, etc, sobre un fondo pintado. Si queremos dar a la casa un ambiente acogedor pero fresco y abierto, elegiremos tonos muy claros, de esa forma cualquier objeto resaltará, sea un paragüero, los soportes de colgar la ropa o demás objetos decorativos que nos gusten. Recargar un recibidor no es recomendable, pues además de molestar el tránsito por la vivienda, se pierde la perspectiva visual de la misma.

Existe una manera radicalmente opuesta a los principios que dictan la moda actualmente. No significa que se tenga mal gusto por ello, sino todo lo contrario, pues denota personalidad propia y un claro interés por habitar una vivienda cómoda y con estilo. Un ejemplo claro lo vi ayer mismo en un recibidor que visité en la ciudad de Alicante, donde me sorprendió gratamente un trabajo muy bonito y que por si solo bastaba para una decoración lujosa y elegante, sin ningún mueble que restara espacio al ya de por sí pequeño, delimitándolo perfectamente del resto de la casa. Se trata de un zócalo de piedra natural oscura, rematado con un embellecedor (cenefa) del mismo material. Bien es cierto que, como podéis apreciar en la foto, el impacto visual es alto, pero lo esperado es que los tonos oscuros “reduzcan” el espacio, una sensación que sufre el ojo humano al concentrar la mirada sobre fondos oscuros, pero en este caso, al contrastar con los colores claros del resto de paredes y techo, la primera sensación se “equilibra”, pareciendo enseguida un espacio “mayor” del que realmente es.

Los revestimientos con piedra natural son mucho más costosos (económicamente y de trabajo) que pintar, pero si sumamos la pintura más mueble y objetos decorativos, tenemos que resulta más o menos lo mismo. En el caso de la piedra, debemos buscar un albañil con buena mano, aunque también hay profesionales de la Pintura que saben colocar revestimientos de distintos materiales. Aparte de convertirse en una solución estética muy interesante, resulta muy recomendable para las viviendas que sufran una alta humedad de suelo, pues absorben ésta sin señales ni deterioros, resistiendo incluso el contacto con el agua directa, aunque no existe ningún material que la resista indefinidamente. La erosión por agua es la más poderosa de la naturaleza, así que no os vendan “milagrosos” materiales, porque tarde o temprano el agua traspasa cualquier barrera.

Foto recibidor de Javier en Alicante

Tanto la piedra natural, el gres como el mármol son materiales porosos. Los materiales pulidos (caso del mármol) no necesitan mantenimiento pero la piedra natural o los materiales no pulidos en general, tienden a desprender partículas, primero como un polvillo y con el tiempo incluso en forma de tierra que notamos al barrer el suelo. Esta erosión más que nada resulta molesta, pues no tiene mayor importancia para su consistencia, pero si queremos evitarla, existen productos muy eficientes para un mantenimiento de larga duración y sin repercutir en la apariencia física del material ni en su color, pues es transparente. Si barnizamos o pintamos estos materiales, al tiempo se desgastará formando pequeñas ampollas o deterioros, como grietas, pues aplicamos una capa y ésta con el tiempo pierde consistencia. Para la piedra natural recomiendo un líquido hidrófugo transparente, que se puede aplicar a pistola, rodillo o brocha. Tened cuidado pues es algo tóxico durante la aplicación, así que usad mascarilla.

Toni Ferrando.

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