Decorar nuestros techos interiores con vegetales no es algo nuevo, más bien lo contrario, pues en los restos de Pompeya, construcciones y templos griegos anteriores a ésta y famosos restos egipcios de hace más de 3000 años, ya encontramos decoraciones cuyos motivos están inspirados en la vegetación natural. Cada época y espacio geográfico tenía sus modas, así encontramos hojas de parra, olivo y laurel repetidamente en las zonas de influencia greco-romana, una más que otras dependiendo de la Moda, tal y como ocurre actualmente. La costumbre de techar espacios abiertos con enredadera, dándoles una forma delimitada, también es ancestral, así que ahora lo que aporta la idea es utilizar los materiales modernos para decorar y dar un aspecto más completo a las estancias, pues deja el techo de ser esa superficie blanca y “aburrida”, para convertirse en un elemento “vivo” y participativo en la decoración general.

Creo que ya la Nueva Arquitectura asume la necesidad de recordar que se tiene que recuperar nuestro origen, nuestro papel en la Naturaleza, que no somos seres de hormigón. Así tenemos que las nuevas estructuras, tanto las de gran tamaño, como son los rascacielos, como las urbanizaciones de todo tipo, emulan el entorno natural, sea con ornamentos artificiales que rodean techos exteriores y fachadas, como verdaderos jardines plantados en azoteas y hasta en los rincones más insospechados de las construcciones. Continuar dicha tendencia también en los interiores nos “educa” en la Naturaleza y las familias que crecen en dicho ambiente se sentirán más cercanas a la vida sana y en contacto con un medio rico en matices, optimista y acogedor.

La última moda en este estilo lo encontramos en el Modernismo, con un arquitecto llamado Gaudí que creó unas estructuras orgánicas que han inspirado formas muy evocadoras por todo el mundo, estructuras que se abandonaron tras la Segunda Guerra Mundial por la necesidad de construir fríos bloques de apartamentos rectilíneos. Esta tendencia también afectó los interiores, convirtiendo nuestras estancias en paredes desnudas con falsos techos lisos de escayola. Si Gaudí hubiese conocido los nuevos materiales sintéticos, sus obras interiores hubiesen sido todavía más espectaculares sin duda. En los techos interiores, los más atrevidos, colocaban rosetones y molduras con motivos florales. Hasta ahí llegaba la ornamentación. Pero con los nuevos techos de PLADUR, placas desmontables y los flexibles tensados, los techos interiores carecen de todo adorno, son superficies totalmente lisas y sin función decorativa.

Hace unos días entré en una marisquería de la ciudad de Alicante llamada Norton y las dimensiones de dicho local cobran una nueva perspectiva para la decoración en este sentido. Aunque es mejorable, lo que interesa es la idea, que sigue los conceptos creativos de grandes maestros como Gaudí, y donde podemos fusionar las tendencias minimalistas orientales con el diseño “ordenado” occidental. Lo mismo puedes emular un interior subacuático, y comer marisco como si estuvieses en una gruta marina, como pensar que te encuentras en plena Naturaleza y rodeado de vegetación en un entorno urbano como es el centro de Alicante. Una idea atrevida y muy interesante, pues si el montaje es el adecuado, cada cierto tiempo se puede variar la ordenación del jardín y convertirlo en algo “vivo” y cambiante, tal como ocurre en la Naturaleza. Se puede complementar todo lo artificial con plantas en el suelo y, a poder ser, con flores naturales para que el aroma del local evoque realmente un espacio abierto en el campo. Ojo aquí pues hay que encontrar la cantidad «exacta» de ornamentos para no recargar demasiado el espacio.

A mí me parece una idea que tendría que convertirse en moda. Bien es cierto que su coste puede ser elevado, pero no olvidemos que los materiales son relativamente baratos. La fibra que colgamos e imita la hierba es similar a la que compramos para montar el belén en Navidad, y podemos pegar pequeñas estructuras para decorarlo a nuestro estilo. Lo que eleva los costes sería encargar un diseño y que profesionales instalen los adornos, pero vale la pena el resultado si todo es por mejorar nuestro estilo de vida. ¿Y qué me decís para la cada vez más cantidad de veganos (vegetarianos), que casi tratan de llevar este estilo de vida al extremo, no es una decoración perfecta para vosotros?

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