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Hangzhou es una ciudad china que se encuentra en la provincia de Zhejiang (región de donde procede la mayoría de chinos residentes en España), a orillas del río Qiantang, muy cerca de su desembocadura en el Mar de China. En su área urbana residen unos 9 millones de habitantes y su área metropolitana supera los 21 millones. Para que la Reunión del G20 discurriera sin ningún sobresalto, las Autoridades chinas desalojaron toda la ciudad los días 4 y 5 de septiembre. De manera ordenada, todos los residentes gozaron de vacaciones o de permisos que duraron los días de la reunión y aprovecharon para hacer turismo por el inmenso país asiático. Las personas que no quisieron o pudieron disfrutar de dichas vacaciones, tenían prohibida su salida del domicilio a las horas activas de la reunión. Estos chinos lo hacen todo a lo grande y a meticulosos no les gana nadie. La ciudad estuvo desierta, así que encontrar algún foco de protesta, al menos por parte china, resultó imposible.

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Como no somos menos, los españoles gozamos de un “estatus” particular en estas reuniones del G20. Hace unos años éramos la 7ª potencia económica mundial (año 2005), ahora somos la 16ª potencia (13ª para el FMI), pero no hemos sido incluidos nunca en ninguna lista de los 20 países más industrializados, más que como miembro integrante de la recién incorporada Unión Europea, así que gozamos del privilegio de ser “invitado permanente” a estas reuniones desde que se celebró la primera en 1999. No sé muy bien si este “rango” de invitado da derecho a opinar y votar en las asambleas, pero supongo que, al menos, podemos observar lo que se cuece entre los países más industrializados del mundo. Pero sigamos con lo importante, con las actividades ocurridas en esta curiosa y “desierta” Cumbre del G20 de Hangzhou.

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La presidencia del G20 la ostenta Turquía, país que hace menos de dos meses sufría un intento de golpe de estado. Curiosamente el presidente Erdogan (desaparecido durante el conflicto) acudió “religiosamente” a su cita con los “grandes” y evitó el tema con la prensa. Los líderes participantes de esta cumbre fueron Ángela Merkel (Alemania), el Príncipe Muhammad (Arabia Saudita), Mauricio Macri (Argentina), Malcolm Tumbull (Australia), Michel Temer (Brasil), Justin Trudeau (Canadá), el anfitrión Xi Jinping (China), Park Geun-Hye (Corea del Sur), Barack Obama (Estados Unidos), François Hollande (Francia), Nerendra Modi (India), Joko Widodo (Indonesia), Matteo Renzi (Italia), Shinzo Abe (Japón), Enrique Peña Nieto (México), Theresa May (Reino Unido), Vladimir Putin (Rusia), Jacob Zuma (Sudáfrica), Jean-Claude Juncker y Donald Tusk (Unión Europea). Como invitados acudieron Idriss Déby (Chad) como Presidente de la Unión Africana, Mariano Rajoy (España), Abdelfatah Al-Sisi (Egipto), Nursultan Nazarbayev (Kazajistán), Bounnhang  Vorachith (Laos) como Presidente de la ASEAN, Macky Sall (Senegal), como Presidente del NEPAD, Lee Hsien Loong (Singapur) y Prayut Chan-o-cha (Tailandia). Prácticamente estaba representado todo el Mundo excepto las zonas de conflictos armados. Parece más bien una reunión de la ONU… aunque sepamos por qué se necesita de esta “reunión” fuera de las competencias ONU, con los invitados siguientes.

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Presidentes de las principales Organizaciones Económicas Internacionales que acudieron al G20 fueron Jim Yon Kim como Presidente del Banco Mundial, Mark Carney como Presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, José Graziano da Silva como Director General de la FAO, Christine Lagarde como Directora Gerente del FMI, José Ángel Gurría como Secretario General de la OCDE, Roberto Acevedo como Director General de la OMC y Ban Ki-moon como Secretario General de la ONU. Los temas tratados en esta cumbre son los mismos de todos los años, temas imposibles de tratar en tan sólo dos días, pero hay que dejar claro que tras todas estas “caras de políticos” existe un ejército de funcionarios que trabajan durante meses, en secreto, y establecen los puntos que “oficialmente” se muestran al público, programas optimistas que nos cuentan lo que todos vemos día a día (sin necesidad de economistas que lo expliquen) y las resoluciones económicas a tomar en los diferentes temas y países.

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Si se leen los 18 folios que suscribe el Presidente chino para el Programa de la cumbre, se entenderá que la reunión no ha servido para debatir los problemas climáticos que sufre el Planeta, ni para poner remedio a la crisis económica que sufrimos desde el 2008 (aunque los refiera), sino para recordar que nuestra economía es “global” y que las distintas “agrupaciones internacionales” deben seguir las reglas del juego establecidas por el Capitalismo más competitivo y “libre comercio” impuesto por las potencias de siempre, por eso podemos explicarnos la presencia de economías débiles (en comparación con las grandes potencias) como Kazajistán, Egipto, Indonesia, Singapur, Tailandia, etc, lugares estratégicos y de rápido crecimiento que fueron “advertidos” en esta cumbre para que cumplan su papel. Han surgido grandes bloques económicos y se pretende establecer o mejor reordenar el papel de cada país para que nada cambie en definitiva.

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Bien es cierto que los 18 folios (se puede descargar en pdf desde la página oficial de G20 China) nos habla de innovación, sostenibilidad, etc, pero en este caso, el chino, habla quien tiene que callar, pues en estos momentos es el país del mundo que más contamina el Planeta, más abusa de los trabajadores y más desleal competencia comercial sigue en detrimento de terceros países. Si alguien piensa que la reunión pretende mejorar la situación del ser humano en el Planeta, anda bastante perdido. El único pretexto de la reunión es la “foto para la posteridad”, quedar registrado que “hubo un intento de mejora” por parte de los mandatarios que salen en la foto. Pero si miramos uno a uno, todos los políticos allí reunidos no tienen credibilidad ni para sus propios compatriotas. Como 20 ejemplos son demasiados, pondré a Rajoy: incapaz de formar Gobierno, ejemplo de corrupción para más de 25 millones de españoles, no ha cumplido ninguna de sus promesas electorales y camina por el extranjero sin ningún peso político, completamente solo. Bueno, se pueden aplicar las mismas palabras o parecidas a los demás políticos de la reunión, incluso con acusaciones más graves, así que no debemos escandalizarnos por tener en España políticos incompetentes.

De todos es sabido que el ser humano tiene a su disposición mejoras tecnológicas y energéticas que pueden abaratar costes y dejar de contaminar el Globo. De esto trata en realidad la reunión G20, de dar ese salto definitivo, el pistoletazo de salida para implementar por fin las energías renovables y prohibir definitivamente lo contaminante. Los Principios están reflejados en el Acuerdo de París, pero para surtir efecto lo debe firmar China y Estados Unidos, principales contaminadores, algo que no ha ocurrido. Probablemente fue una imposición del G20 detener la magnífica iniciativa española en este campo de la sostenibilidad energética para y de repente (2011) pasar a “beneficiar” a los países anglosajones Estados Unidos, Australia y Canadá, y estancarnos como simples “abastecedores” de tecnología y mano de obra cualificada de energía eólica y solar. Investigamos, inventamos pero los avances se instalan en dichos países para seguir nosotros explotando energías caras y contaminantes derivadas del petróleo y electricidad proveniente de tecnologías desfasadas y caras. Las cosas no están para bromas y chinos y norteamericanos no pasan por su mejor momento en sus relaciones diplomáticas, traspasando su odio al aspecto comercial.

Dichas absurdas e ilógicas decisiones “globales” son impuestas por esos políticos de la foto. Cuando Estados Unidos sea líder en la fabricación de placas solares, estaciones eólicas y motores eléctricos para los automóviles, entonces se dará el pistoletazo de salida, quizás tarde para un país como España, que debe esperar las instrucciones, jugando su papel como invitado de piedra, siempre tras la estela de sus supuestos aliados. No sienta nada bien que se le quite a franceses, japoneses y alemanes super-contratos como los del tren de alta velocidad AVE que se instala en Arabia y La India, ni que vayamos construyendo mega-estructuras como las del Canal de Panamá, así que intentan por otros medios restringir nuestra operatividad y crecimiento.

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El G20 pretende gobernar el mundo a través de los principales bloques económicos que se han formado. La Unión Europea y Estados Unidos andan a la cabeza en cuanto a recursos económicos y PIB se refiere, sus monedas son poderosas. Los Tratados comerciales firmados en los últimos años no han gustado demasiado a nadie, sobre todo a China, que ve frenado su ascenso económico con el nuevo Tratado que ha firmado Estados Unidos con los países del Pacífico. Aunque no lo parezca, alemanes, japoneses y los países al sur de China se afanan por producir y vender más que nadie, en una carrera casi de guerra sin cuartel y que los demás procuran alcanzar. Cualquier movimiento del FMI se encamina a entorpecer a unos o a otros en una partida de ajedrez global. En la foto todos sonríen pero el odio es evidente, un odio casi psicópata y que se antepone a las verdaderas necesidades del Planeta. Queda por resolver quiénes son los que realmente ordenan el caos, si la lista de políticos de los distintos países o la de esos pocos banqueros invitados que presiden Organizaciones Internacionales con ánimo de lucro y de siglas tan significativas, creadas o dirigidas bajo la batuta “Bilderberg”, siguiendo las órdenes de los inmortales y omnipresentes Rockefeller y Rothschild.

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César Metonio.

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