El pasado día 28 de marzo los medios se hicieron eco de una noticia de lo más interesante para el mundo de la medicina y de la Ciencia en general, ya que la Universidad de Bristol había logrado cultivar células madre que reproducen casi ilimitadamente glóbulos rojos. O lo que es lo mismo, esta Universidad del Reino Unido puede producir artificialmente glóbulos rojos compatibles a cualquier tipo sanguíneo de forma infinita.

Este descubrimiento permitirá que personas con tipos de sangre raros o enfermos que necesiten de continuadas transfusiones, sean atendidos más eficientemente. También reducirá la dependencia hacia las donaciones de sangre, que es uno de los mayores problemas que se sufren, además del coste que conlleva, pues no hay que olvidar que el litro de sangre ronda los 428 euros, siendo uno de lo líquidos más caros del mundo. De encontrar un sistema rápido y barato de producir artificialmente sangre compatible (sangre de cualquier tipo o universal), está claro que se reducirán significativamente las muertes ocasionadas por culpa del déficit sanguíneo.

Otro beneficio del nuevo sistema de producción artificial resulta de su pureza, ya que está libre de enfermedades, algo que no ocurre en las donaciones, pues resulta casi imposible encontrar alguna que no esté infectada, aunque sea de forma muy leve.

Para entender mejor el sistema, se puede decir que cada célula madre puede producir 50.000 glóbulos rojos antes de morir. El equipo del laboratorio de Bristol transformó las células madre adultas en una cadena de células madre (eritroides inmortalizadas) que se pueden cultivar indefinidamente, a partir de los glóbulos rojos prematuros y antes de ser diferenciados en glóbulos rojos maduros. A estas células se las ha bautizado con el nombre de BEL-A, iniciales de Bristol Erythroid Line Adult.

 

En principio no se pretende eliminar el método de las donaciones de sangre, ya que es un proceso muy costoso, pero si potenciar el tratamiento de las enfermedades derivadas de los problemas comentados anteriormente (incompatibilidad o necesidad de numerosas transfusiones). El director del equipo de investigación es el Doctor David Anstee, estudio que ha sido publicado en la revista científica Nature Communications.

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