El Arroz a la Cubana es otro plato típico de la gastronomía española que procede de la época colonial, siendo más que probable que su diferencia del simple “arroz con tomate”, es la inclusión de plátano frito, y por eso se le denominó con el nombre de esta isla caribeña, pero debemos tener en cuenta que también se preparaba y prepara en Filipinas, de modo que no podemos saber con exactitud si el nombre del plato surgió en la Península Ibérica o en algunas de nuestras últimas colonias de finales del siglo XIX. Resulta muy convincente la teoría de que se trata de un plato de restaurante, por su composición adornada en un arroz moldeado en forma de timbal, uno o dos huevos fritos, media porción de plátano frito y salsa de tomate cubriéndolo todo generosamente.

Parece oportuno tener en cuenta también una más que probable autoría canaria del plato, del tiempo en que se empezó a introducir el cultivo del plátano, y eso no ocurrió hasta el siglo XX. Lo que si está claro es que no se trata de un plato típico cubano. En mi experiencia personal, cuando lo pregunté hace más de dos décadas a personas de esta nacionalidad, nadie sabía qué plato era ni tampoco qué era un “cubalibre”, sencillamente porque ambas son denominaciones españolas. Curiosamente al primer cubano que pregunté sobre el plato se trataba de un cocinero profesional y reconoció que sabía prepararlo, pero porque trabajó en la Habana, en un restaurante de españoles, aclarándome que en Cuba había muchas maneras de servir el arroz blanco con tomate, pero no lo llamaban como nosotros.

Ingredientes (cuatro personas)

300 grs arroz blanco redondo

200 grs tomate triturado

4 huevos

2 plátanos

1 pastilla de caldo de carne

2 dientes de ajo

Aceite de oliva

Perejil

Sal

Preparación

Para la salsa de tomate, existen muchas marcas en conserva que resultan muy sabrosas y sólo hay que calentar e incorporar al plato una vez preparado, pero es tan sencillo como freír en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva el tomate para tener lista una buena salsa de tomate. Se fríe durante cinco o seis minutos a fuego medio, una pizca de sal y lista. Si hacemos nosotros la salsa, podemos freír los huevos en la misma salsa o freírlos aparte en otra sartén con abundante aceite.

Para el arroz, lo hervimos como cualquier arroz que queremos nos salga seco. Yo suelo freír un poco de aceite con dos dientes de ajo en la olla a presión, incorporo dos vasos de arroz (de 200 Cl.), dos vasos de agua, la pastilla de caldo de carne, unas ramitas de perejil y la tapo. Cuando suena el pitido 7/8 minutos apago el fuego. El tiempo de reposo del arroz transcurre durante el enfriamiento de la olla hasta poder abrirla, pero si al hacerlo observamos que no está seco del todo, esperamos unos minutos para que repose más.

Para montar el plato suelo servir dos cucharadas grandes de arroz y le doy una forma de pastel, sitúo el huevo frito al lado del arroz y vierto la salsa de tomate. Reconozco que prescindo del plátano y lo he sustituido por albóndigas de carne y a veces salchichas de Frankfurt. Pero si queréis respetar la receta original, sólo hay que freír el plátano en una sartén con un poco de aceite, seccionándolos en dos partes e incorporáis una sección a cada plato. Es un plato muy sencillo de preparar y  lo como desde la infancia y muy a menudo, siendo uno de mis platos favoritos. Os comparto la versión de Arguiñano para esta receta típica de nuestra gastronomía.

 

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